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Tavo, Sandra, yo y… (1)
Fecha: 23/07/2026, Categorías: Hetero Autor: JavierMelq, Fuente: CuentoRelatos
... chica montando y teniendo un orgasmo bastante intenso y escandaloso, el resto del video era porno. Tavo afirmaba que era un método infalible, casi siempre le daba buen resultado. Decía que en el segundo corte podía saber si la chica con la que estaba en ese momento con él, aflojaría o se apretaría. Ninguno de nosotros podía saber si solo alardeaba, aunque habíamos visto el video, nunca quiso prestarle a nadie el casete, lo cuidaba como un gran tesoro. En ese tiempo era común comprar o cambiar películas, fingía que así venía el video. Uno de sus hermanos vivía en Estados Unidos, Tavo le pedía que le mandara revistas porno, tenía una buena colección, algunas veces también le mandaba películas de adultos, todos teníamos acceso a ese material, pero no a su videocasete. –Wey, vete que me vas a echar a perder las cosas con Sandra, tengo que aprovechar que tengo la casa sola. En ese momento llegó Sandra, llevaba una playera azul claro y unos pantalones de mezclilla ajustados. Aunque en otras ocasiones mi mirada ya se había perdido en su cuerpo, esta vez vi con más detalle sus formas, sus senos redondos a través de su playera y la forma redonda y bien formada de su trasero, pensar que estaba viendo a una chica que posiblemente estaba a punto de tener sexo me hizo verla más a detalle. Nos saludó de beso y preguntó qué película íbamos a ver. Tavo discretamente me hizo una seña para que me fuera. –Nos vemos luego. –les dije para dejarlos solos. –¿No te vas a quedar? ...
... –Dijo Sandra. –No tienes que irte, veamos la película juntos. Tavo en muchas ocasiones había presumido su método del video, ¿sería posible que Sandra supiera las intenciones de Tavo y pedirme que me quedara era como una forma de que no pasara nada? –Anda, quédate. –Insistió Sandra. En la parte de arriba estaba la televisión. La construcción dejaba a la sala en medio, como un área común, y alrededor las habitaciones de la familia, cada habitación tenía una ventana que daba hacia esa sala. Subiendo las escaleras estaba la puerta del cuarto de Tavo. Al centro de la sala estaba un sillón para cuatro personas, a un lado un sillón para dos personas y al otro lado un sillón individual en el que me senté para dejar que ellos estuvieran juntos. –Vente para acá, aquí cabemos todos. –Dijo Sandra. Me sentía un tanto nervioso y ansioso de saber lo que iba a pasar. Quería estar en el sillón individual para poder ver sus reacciones, pero ante la insistencia de Sandra me acerqué a ellos. Sandra quedó en medio de los dos. Inició la película y llegamos a la primera escena, Tavo fingió sorprenderse. –Qué pena, no sé qué pasó, lo voy a quitar. –Dijo Tavo al tiempo que se levantaba por el control remoto de la videocasetera. Tavo no tenía prisa para quitar la película, todo estaba fríamente calculado para dejar que continuara. Por mi parte sentí algo de pena. –Ay chicos, ¿se espantan con eso? He visto cosas más candentes, eso no es nada. –Dijo Sandra. Tavo me miró ...