1. Construyendo paraísos


    Fecha: 24/07/2026, Categorías: Hetero Autor: Wily, Fuente: CuentoRelatos

    Cuando llevas la vida soñada te apetece contarla, sin pretensión de levantar envidias, sólo para dejar constancia que la felicidad existe y se puede alcanzar, sin ánimo de ser pretencioso, tampoco sin vergüenza, esto último nos priva de muchos placeres de la vida.
    
    El destino también es importante, pero si te quedas esperando a ver qué te depara, no serás protagonista de tu vida, debemos salir al encuentro de él, pues la fuerza del sino depende de tus decisiones en la vida, del deseo que tengas por alcanzar tus metas y del empeño que pongas en ello.
    
    Esta filosofía me ha llevado a estar al frente de un rancho en Australia de varios kilómetros cuadrados. Me llamo Wily, antes mi vida y mi trabajo era de ciudad, con mi pareja Tara. Ese destino que he mencionado hizo que un tío mío, al que tenía mucho cariño, me dejara en herencia su rancho.
    
    La herencia no llegó caída del cielo, aunque tampoco lo esperaba, en muchas ocasiones le expresé a mi tío lo mucho que me gustaba su rancho. Siempre que tenía ocasión, ya desde niño, cuando era de su padre, o sea, de mi abuelo, me venía para estar con él y ayudar en todas las tareas del campo, por penosas que fueran, a mí me divertían y las hacía con todo el interés y ganas.
    
    Conocía todos los rincones del rancho y la experiencia hizo que dominara todo lo que había que saber para llevarlo, mi tío me llamaba a menudo para que fuera a estar con él, a veces pensaba que lo hacía para que le hiciera el trabajo, a mí no me importaba, al ...
    ... contrario, me apenó mucho la pérdida, tanto de mi abuelo como el inesperado fallecimiento, una década después, de mi tío.
    
    Le había manifestado alguna vez a mi tío que quería que me dejara alguna cosa del rancho, un recuerdo para tenerlo en nuestro piso de la ciudad, lo que nunca me imaginé es que me dejara el rancho entero, no nos cabía en el piso. A Tara le gustaba venir de visita en verano, en invierno ya no tanto y fue reacia a que cambiáramos la ciudad por el campo, al final accedió a ello después de acondicionarlo y llenarlo de comodidades.
    
    Lo primero que pusimos fue una piscina, terreno había de sobra, el primer año fue la atracción de familia y amistades, con el tiempo ya quedó para nuestro disfrute, incluso la pusimos un pórtico para cerrarla en invierno y calentar el agua por geotermia (calor de la tierra) y la verdad es que la disfrutamos todo el año, con sus 25 metros de largo por 5 de ancho hacemos deporte muy sano en ella. Luego vino un jacuzzi y una sauna, completado así un circuito de lo más relajante.
    
    En la casa, dejamos su apariencia de construcción al más puro estilo del Oeste Americano, pero por dentro rediseñada con lo más actual, desde grandes televisiones planas, casi pantallas de cine, cocina de diseño, con su isla central, sueño cumplido para Tara y nuestra habitación con una gran cama de 2 metros por 2 metros, además, Tara tiene su propio vestidor anexo.
    
    Aunque para mí ya era un paraíso, con el tiempo Tara ha construido su propio paraíso, en ...
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