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Construyendo paraísos
Fecha: 24/07/2026, Categorías: Hetero Autor: Wily, Fuente: CuentoRelatos
... también, si uno acaricia las nalgas, el otro también. Todo ello sin dejar de besarnos, fundiendo nuestras bocas. Algunas veces no puedo esperar a que Tara abra sus ojos, en verano sobre todo, porque dormimos desnudos, por lo que la veo al natural y en el espejo. Me resulta irresistible tener que posar mi mano en sus sinuosas curvas de la cadera con su redondito culo, a la visión se suma la sensación, la suavidad de su piel que noto al deslizar mi mano de arriba abajo y de abajo arriba. Contemplando esa belleza es la mejor manera de despertar y poder unir a la vista, el tacto y luego el gusto, todos los sentidos se van activando, decir todos es decir hasta los que no engloban los sentidos propiamente dichos, pero también lo son: la atracción, la excitación, el deseo, la pasión… con los efectos que eso produce y que nos lleva al éxtasis orgásmico. Muchas veces me despierto haciendo la tienda de campaña, con el mástil enarbolando la vela si hay sábana de por medio, y si no la hay se muestra apuntando al techo, con orgullo de quien lo cuenta, pues llegados hasta aquí, ni en mis mejores fantasías sexuales habría imaginado llevar una actividad tan activa y con mi edad, ya que cuando era joven pensaba que en la edad que tengo ahora sería ya una víctima de la “viagra”, será para más adelante. Nuestros retoces mañaneros siempre terminan en la posición que se denomina de “las cucharas” en el Kama Sutra, libro que he ojeado alguna vez, pero hemos practicado poco, ...
... experimentamos alguna postura diferente a las habituales nuestras y nos daba más la risa que las ganas de seguir en esa postura buscando el placer. De los buenos días iniciales pasamos a las caricias por todo el cuerpo se van haciendo más frecuentes en las zonas erógenas, donde las sensaciones hacen aumentar el deseo, pues nos adentramos en lo más íntimo de la otra persona, que la excitación mutua hace que vaya permitiendo acceder, notas que quien tienes al lado desea que lo haga, sumando deseos mutuos, llenos de pasión que nos lleva a abandonarnos al desenfreno de las sensaciones. Su suave, redondo y terso culo acapara mis manos, que no pueden dejar de apretarlo y sobarlo, los dedos se hincan en esas blandas nalgas, pero a la vez turgentes que recuperan su ser cuando cede la presión de mis dedos. Esta maniobra tan cerca de su entrepierna, no pueden evitar toparse con su perla escondida, mejor dicho, con su almeja, que no necesita una perla para ser deseada, sí, aunque Tara me lo niega, tiene una almeja muy apetecible. Mis dedos son mis ojos cuando se deslizan por el cuerpo de Tara, ellos me van diciendo por dónde voy y lo que se encuentran. Mis avances son lentos y delicados, no es para menos, también porque me gusta recrearme en su maravilloso cuerpo, satisfacción que se acrecienta cuando noto su humedad en mis dedos, unas veces ya aflorada entre sus piernas y otras al adentrar mis dedos en su apetecible almejita, notar que se deslizan solos, sin yo ejercer ningún esfuerzo, ...