1. Intercambio entre hermanas - completo (cap. 02)


    Fecha: 24/07/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Abel Santos, Fuente: TodoRelatos

    Cap. 2 – CAMBIOS EN LA VIDA DE MARTA
    
    FRAN
    
    Era por aquellas palabras pronunciadas de madrugada por Marta que las risas en la cocina entre las dos hermanas, como si se tratara de dos cómplices amigas, me extrañaron sobremanera. No, aquella conversación no encajaba con las palabras de Marta después del sexo.
    
    La puerta de la cocina se encontraba en el recibidor de la vivienda. De aquel recibidor, además, partían la entrada del salón principal y la del pasillo que recorría el resto de la casa. Me planté cerca de la puerta de la cocina, en el lado más cercano a la de la entrada, de modo que su línea de visión no pasaba por mí, y agucé el oído.
    
    —¿De verdad tienes fotos de esos dos? —decía Marta, divertida—. No me lo puedo creer. ¿Se dejaron fotografiar así por las buenas…? Ellos, que son más estirados que Pitita.
    
    —Te lo juro, las tengo ahí en el teléfono si quieres verlas —contestó Ana riendo a su vez—. El caso es que estábamos los tres tomando copas. Ellos se metieron una «pasti» cada uno y en menos de quince minutos se desnudaron y empezaron a follar sobre el sofá como dos monillos de feria. Yo me largué de allí antes de que se me echaran encima.
    
    Marta soltó una carcajada cristalina. ¿De verdad Ana la hacía reír de aquella manera? Porque era la manera en que las dos lo hacían cuando la hermana pequeña era solo una cría y Marta la sujetaba las manos y los pies y luego la mataba a cosquillas. Pero desde que llegaran a Madrid el domingo anterior, Marta no había ...
    ... esbozado ni una leve sonrisa cuando hablaba de Ana. ¿Era aquella sintonía entre ambas una trampa de Marta para tender los tentáculos que la permitieran vengarse de ella? ¿O era algo diferente y que yo no llegaba a entender del todo? Debo confesar que mis sentimientos iban y venían sin encontrar un sentido a aquella escena.
    
    —Y lo mejor… —proseguía Ana— es que el pito de Carlos no es para nada tan «enorme» como presume Aura. Ni de coña… En realidad es poco mayor que un cacahuete.
    
    Sonaron más risas antes de la respuesta de Marta.
    
    —No me lo creo… Yo le he visto el paquete con los vaqueros y a no ser que se metiera un calcetín…
    
    —O dos… vete a saber…
    
    Ana se atragantó de la risa y tuvo que sorber agua de su vaso.
    
    —Espera, dame tu móvil —pidió mi mujer—. Esas fotos no puedo perdérmelas.
    
    —Cógelo, está sobre la encimera. La clave de desbloqueo es mi fecha de cumpleaños: 2609.
    
    Ese dato soltado con total confianza por Ana fue aún más chocante. ¿Ana le daba la clave del móvil a su hermana sin ningún empacho? ¿La clave de un objeto tan privado y confidencial, guardián de los secretos más íntimos de su dueña?
    
    Volví a anotar mentalmente. Tenía que esclarecer esta cuestión a toda costa. «Se me están acumulando los apuntes mentales de asuntos a aclarar —me dije— voy a tener que utilizar una libreta». Y, por supuesto, la clave de acceso a la caja de los tesoros de Ana quedó registrada en mi memoria para siempre: 2609, la fecha del cumpleaños de mi cuñada. No creí poderla ...
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