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Hija lesbiana (II): Fuerzo a mamá
Fecha: 24/07/2026, Categorías: Incesto Autor: Lena Hache, Fuente: TodoRelatos
Tras el polvo con papá estuve varios días incómoda por haber disfrutado del sexo con un hombre. Que fuese mi padre, el incesto, me importaba poco, lo que me jodía era que una polla me había llevado hasta el orgasmo. Por otra parte, el polvo con papá me había gustado demasiado, pero la sensación de haber sucumbido a su intención me generaba ganas de venganza. Mi reacción fue confesarle a mi madre mi lesbianismo. Esperé el momento oportuno, cuando ella y yo nos quedamos solas en casa. Ella estaba cocinando y yo me acerqué por su espalda. - Mamá. Quiero decirte una cosa. - Dije algo acobardada. - Dime, cielo. - Pues... verás... - Me quedé trabada. - Dime. Tranquila, no pasa nada. - Soy lesbiana, me gustan las mujeres. - Le dije casi sin voz. Ella se quedó patidifusa durante unos instantes. - ¡¿Cómo?! ¿Cómo puede ser eso? No has conocido al hombre adecuado, pero tú tranquila, que ya llegará. No te pierdas en esas perversiones. - ¡Pero, mamá! Siempre has apoyado a los homosexuales. - Y los apoyo, las perversiones de los demás no son mi problema. Pero una hija mía no va a ser una pervertida. Tus perversiones sí que me afectan. Y no, no vas a caer en esos vicios. A partir de ahora nada de encerrarte en tu habitación con ninguna amiguita tuya, ni ir a casas de amigas si no hay un adulto responsable. Te voy a buscar un buen mozo. Si te veo más cariñosa de lo normal con alguna chica te vas a arrepentir. ¡¿Y tú padre?! ¡Verás el disgusto que se lleva cuando ...
... se entere! ¡Madre mía! ¡¿Por qué, hija mía?! ¡¿Por qué?! - Papá ya lo sabe. - Dije intimidada. - ¿Ya lo sabe? ¿Y qué ha dicho? Seguro que le has dado un disgusto tremendo. ¿Y por qué no me ha dicho nada? Seguro que se lo ha callado para no disgustarme? ¡Pobrecito! ¿Y no te ha castigado? - Me violó. Hace unos días. - ¡Ah, bueno! Ya te ha curado, ¿no? La reacción de mamá al enterarse de que papá me había violado me enfadó mucho. No sólo no me apoyaba, se había puesto de parte de papá. - No, no me ha curado, ¡gilipollas! - ¡¿Qué me has dicho?! - ¿A ti te parecería bien que yo te metiera mano sin tu consentimiento? - Le pregunté mientras metía la mano bajo su vestido buscando su coño. - ¡¿Qué haces?! - Te voy a contagiar mi enfermedad. - Le contesté mientras le bajaba las bragas. Mamá intentó escaparse de mi, pero no pudo. Me gusta pensar que en realidad no lo intentó con todas sus fuerzas. Mi mano seguía entre sus piernas mientras ella se quejaba. - No. No te quejes. No te puedes quejar si te hago lo que tan bien te parece que me hiciera papá. Le puse las manos a la espalda y la llevé hasta el salón. La tumbé sobre el sofá dejándome caer encima de ella. Mis manos acariciaban todo su cuerpo por encima de su vestido. Le ordené que se lo quitara. Ella no quería, pero la amenacé con desgarrárselo por la fuerza, igual que papá me amenazó a mí en su momento. Finalmente accedió a quitárselo. Yo dejé que se pusiera de pie para que le resultara más ...