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Rutina de pies
Fecha: 25/07/2026, Categorías: Fetichismo Autor: Vilgot, Fuente: CuentoRelatos
Pasadas las 10 de la noche terminé el entrenamiento en el gimnasio, pude haberme ido nada más acabar, pero la fatiga me detuvo. Me senté sobre una banca cerca de la entrada del salón de yoga, sudando y jadeando, tenía los bíceps y antebrazos duros y bombeados, no tenía suficiente aire y casi me derrumbaba. Un entrenador me preguntó sí estaba bien, supongo que se preocupó de verme con ese aspecto, tan machacado por la intensidad de la rutina. Fue un tipo muy amable, me regaló algo de agua y abrió el salón de yoga para mí diciendo que ahí podría recostarme un rato si me apetecía, porque ya no tenían clases programadas por esa noche. Yo le tomé la palabra. Él se fue. Me tumbé sobre el piso de madera y estuve algún tiempo. Pasados tal vez dos minutos la vi llegar. Una mujer mayor, de unos cuarenta y tantos, bajita y con caderas muy marcadas entró extendiendo su mat de pilates y soltándose el pelo rubio. Por su figura y sus expresiones daba la apariencia de estar casada con algún cabrón adinerado. Tal vez lo está. Iba con unas mallas elásticas que parecían expandirse demasiado por su descomunal trasero y muslos, y a esa sexualidad se le sumaba una tela roja de encaje asomándose por sobre los mallones. De arriba usaba un sujetador deportivo que le apretaba las tetas hasta marcar sus pezones finamente, eran unos pechos redondos y brillantes por los cuales bajaban líneas de sudor los que los contenían. Sin notar mi presencia suspiro como cansada, estaba roja. Puso su ...
... tapete en el suelo y se acomodó los leggins tapando de nuevo el elástico de su tanga, luego se sentó con las piernas cruzadas en posición de meditación. La madura comenzó a hacer sus estiramientos. Primero una pose boca abajo, sus tetas tocando el suelo, las manos extendidas y las nalgas elevadas al aire, se le notaban unos labios carnosos entre las piernas debido a su sobresaliente coño. Para ese momento mi verga ya se marcaba sobre el pantalón, buscando ser vista. Su siguiente posición fue una especie de misionero, extendiendo sus piernas a los lados como en "V" y tomando con sus manos los tobillos, como buscando ser penetrada. Al verla tan abierta y transpirada no pude evitar acariciarme por encima de la ropa. Luego se levantó, respiró hondo, cerro los ojos y separando las piernas lo más que pudo bajo el torso, tocando el suelo con las manos dejando ver más la pequeñez de su cintura. Pude escuchar un leve gemido cuando logró bajar completamente. Yo me manoseaba la polla como si estuviera en un trance. De pronto abrió los ojos y me vio. La sorprendió verme con la mano por debajo de la ropa. Yo me aterré porque pensé que iba a llamar al de seguridad. Primero se cubrió los ojos, y soltó un grito, como ofendida por mi indecencia, se le notaba asustada. En seguida respiró hondo, parecía estar pensando, fue directo a la puerta. Yo ya estaba viendo la demanda por acoso y se me iban las tripas al piso. Me incorporé para escapar y solo la escuché decir "shhh…" de ...