1. Fiesta, primer trío


    Fecha: 26/07/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Inova, Fuente: CuentoRelatos

    Narrador
    
    El gran día llegó. La noche esperada. La fiesta organizada. Los nervios de no saber qué ponerse. Los nervios de saber lo que iba a pasar. Las ganas de que llegara el momento.
    
    Massiel:
    
    —No sé qué ponerme… —le dijo, parada frente al clóset, un brasier en la mano, otro en la cama—. Quiero verme atractiva, sexy, sucia… pero no vulgar.
    
    Narrador
    
    En el chat del grupo, las sugerencias habían llovido: diablita, angelita, conejita Playboy, maestra, colegiala, lencería atrevida que para Massiel enseñaban más de lo que quería mostrar. Entre pruebas de ropa, miradas al espejo, ropa tirada en la cama, Massiel se quedó mirando una diadema con orejitas: la misma que su hija usó en un festival de primavera.
    
    Massiel
    
    Se miró en el espejo, las orejas en la mano. —Lo tengo —sonrió, girándose a Ugo—. Ya sé cuál será mi disfraz. Pero tendrás que esperar. Será sorpresa: coqueto, sexy… pero no vulgar.
    
    Ugo:
    
    —No importa lo que te pongas, amor —le dijo él, sentado al borde de la cama, mirando algún video en su teléfono—. Tú siempre te ves bien. Siempre.
    
    Narrador Externo
    
    Y Massiel empezó a transformarse. Una minifalda negra, no demasiado corta, pero justa para dejar ver el inicio de ese trasero firme, llamativo sin ser obsceno. Medias de encaje sujetas con ligueros que abrazaban sus muslos morenos, gruesos, firmes. Botas altas, negras, la excusa perfecta para hacerla sentir más atrevida de lo que ella se atrevía a decir. Arriba, un sostén de encaje negro que ...
    ... apenas contenía sus senos suaves, coronados por un escote apretado bajo una blusa negra ajustada, fina, lo bastante ligera para poder subirse rápido, sin quitar nada, cuando llegara la hora de jugar. Bajo la falda, una tanga de hilo, diminuta, tan negra que, si alguien se asomaba, juraría que no llevaba nada.
    
    Massiel no era de mucho maquillaje: solo lo justo. Un labial discreto, un delineado rápido para enmarcar esos ojos que se bajan cuando la miran mucho rato. Se puso la gabardina negra, se ajustó las orejitas frente al espejo y se giró a Ugo.
    
    Ugo:
    
    La miró de arriba abajo. Sonrió.
    
    —Te ves hermosa, amor. Vas a ser la sensación. Quiero ver las caras cuando te vean… y quiero ver qué hace Raúl cuando te vea. Se va a quedar seco.
    
    Narrador
    
    Salieron de casa, caminando deprisa bajo la noche fría. Massiel mantuvo la gabardina cerrada, tapándose como si de verdad pudiera tapar esas ganas que la mordían por dentro. Al llegar, la música retumbaba en la sala de la casa que todos conocían: luces bajas, sofás arrimados, bebidas corriendo, risas de parejas que entre semana se cruzaban en la calle como vecinos comunes. Las chicas, disfrazadas como lo prometieron: diablitas de sexys, angelitas apenas vestidas, maestritas con faldas más cortas que la decencia. Massiel se sintió pequeña, sencilla, tímida. Vio a una diablita —vestido lila entallado, vinipiel, cuernitos, escote abierto hasta la cintura— y su bisexualidad salió, le picó la lengua.
    
    Ugo miró a la diablita con ...
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