1. El deseo prohibido


    Fecha: 27/07/2026, Categorías: Incesto Autor: DeanW, Fuente: CuentoRelatos

    ... piel.
    
    —¿Y si te dijera que no puedo dejar de pensar en ti? —susurró Fernando, sus labios a centímetros de los de ella.
    
    Valentina abrió los ojos, encontrando los de Fernando llenos de deseo. Sin decir una palabra, se acercó y lo besó, un beso suave y cálido que pronto se volvió apasionado. Sus lenguas se encontraron, explorando y gimiendo de deseo.
    
    Fernando la recostó en el sofá, sus manos recorriendo su cuerpo con una intensidad creciente. Le quitó el vestido, dejando al descubierto su piel suave y sus curvas perfectas. Valentina gemía bajo sus caricias, sintiendo un fuego arder dentro de ella.
    
    —Fernando —susurró ella, su voz llena de deseo—. Por favor, quiero sentirte.
    
    Él la miró, su deseo palpable. Se quitó la camisa, mostrando su torso musculoso y sus pechos duros. Valentina tocó su piel, sintiendo su calor y su dureza.
    
    —Déjame prepararte —susurró Fernando, bajando hacia su entrepierna—. Quiero que estés lista para mí.
    
    Valentina se estremeció cuando su lengua tocó su clítoris, gemidos de placer escapándose de sus labios. Fernando saboreaba cada centímetro de su piel, haciéndola gemir y ...
    ... gritar de placer.
    
    —Fernando —gemía ella—. Por favor, quiero sentirte dentro de mí.
    
    Fernando se colocó entre sus piernas, su pene duro y listo. Con cuidado, lo introdujo en su vagina, sintiendo cómo se ajustaba perfectamente a su cuerpo. Valentina gemía de placer, sus manos agarrando sus hombros.
    
    —Dios, Fernando —susurró ella—. Eres increíble.
    
    Fernando comenzó a moverse, sus caderas chocando contra las de ella. Los gemidos de placer llenaban la habitación, sus cuerpos sudando y jadeando. Cambiaron de posición varias veces, probando diferentes ángulos y ritmos, cada uno más intenso que el anterior.
    
    En el clímax final, Fernando se colocó en la posición del misionero, mirando a los ojos de Valentina mientras la penetraba con fuerza. Ella gritaba de placer, sus uñas marcando su espalda.
    
    —Fernando —gritó ella—. ¡Ven dentro de mí!
    
    Fernando sintió su orgasmo, su cuerpo temblando de placer mientras llenaba a Valentina con su semen. Ella gemía de satisfacción, sus cuerpos juntos y sudorosos.
    
    Después de recuperar el aliento, se miraron, sonriendo y sintiendo una conexión más profunda que cualquier otra cosa. 
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