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El chico, mi marido y yo
Fecha: 30/07/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: bety la sexy, Fuente: CuentoRelatos
Como mis anteriores relatos, este sucedió hace varias décadas, una de las ventajas de tener un marido que ha aceptado su condición de cornudo sumiso es que, con toda tranquilidad, solo limitada porque fuera de casa no se sepa lo que sucede dentro, es que puedes llevar a tu hogar a los amates ocasionales, aunque tu marido esté allí. En esa ocasión había salido en busca de un joven para follar, me había puesto un vestido azul a media pierna, y me encontré con un chico de apenas veinte años, debía de ser deportista, por su musculatura, supongo que él tenía ganas de echar un polvo así que no me costó nada llevarle a mi casa. Una vez en mi casa, como una loba, me lancé a por él, primero le quité la camisa, dejando su pecho al aire, era un pecho sin una gota de grasa, bien trabajado tipo gimnasio, y después me arrodillé ante él, cosa muy propia ante un dios griego, baje sus pantalones y su short, dejando al descubierto una polla de un buen tamaño, me disponía a hacerle una buena mamada, cuando oímos como sonaba la puerta de mi casa, el chico se asustó, yo sabía que solo podía ser mi marido, y efectivamente así era, cuando entró donde estábamos yo, con voz potente dije: -Hola cornudo, no te esperaba tan pronto, luego añadí aquí estoy con este jovencito tan buenorro, ni punto de comparación con un viejo decrepito como tú, y para que este chico lo pueda comprobar, venga desnúdate. Mi marido, como no podía ser de otra forma obedeció, se quitó la ropa hasta quedarse ...
... completamente desnudo y entonces yo dije, dirigiéndome al chico; -Compara mi amor tu cuerpo joven y musculoso, con el cuerpo viejo decrepito y panzón de este cornudo, ¿Cómo una mujer como yo, teniendo esto en casa, no va a salir a la búsqueda de un dios como tú? Fíjate la diferencia de tu polla propia de un dios griego a la cosa pequeña y arrugada de él. Bien sigamos. Nos sentamos en el sofá besándonos mientras mi marido miraba, hasta que yo dije: -Perro, ven aquí. Mi marido sabía que cuando yo decía eso él debía de ponerse a cuatro patas e ir a donde yo estuviera y eso hizo, cuando llegó a las cercanías del sofá, le ordené ponerse de lado mientras yo seguía masturbando al chico y su divina polla, yo seguía vestida, y llevaba unos zapatos negros con un cierto tacón que puse sobre la espalda del perro, mientras con mi mano seguía masturbando la polla de mi dios, hasta que noté como la polla del chico estaba durísima, entonces le dije: -Deja que este perro te rinda culto. Nos levantamos y fuimos donde estaba mi marido, yo me puse detrás de él con mis piernas a cada lado de su cuerpo y le dije: -Venga cornudo maricón, chupa la polla de este chico tan guapo que ha venido a vernos. No sé si el chico se dio cuenta de mis intenciones, o actuaba guiado por su instinto, el caso es que se puso delante de mi marido dejando su polla al alcance de la boca de este, yo dije a mi marido: -Venga chupasela. Mi perrito muy obediente abrió su boca y se tragó la polla del ...