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Mi hijo me regala unas tangas y me ayuda a estrenarlas
Fecha: 31/07/2026, Categorías: Incesto Autor: AlonsoLima, Fuente: CuentoRelatos
... siguiente se apareció cargado de ropa para el gym, para él y para mí. Empezamos a ir todos los días, cuando el volvía de la universidad y yo de mi trabajo. El esfuerzo físico, el salir de la rutina me dio mejor ánimo y estaba cada día más recuperada. Comencé a conversar con algunos señores del gym y finalmente uno me invitó a salir. Se lo comenté a mi hijo. Él lo conocía. Divorciado. 45 años. Ingeniero como mi difunto esposo. Un tipo que parecía serio. Mi hijo se puso muy contento. Al siguiente día, viernes, apareció en casa con dos bolsas cargadas de ropa para mi y, entre ellas tres tangas. Al verlas me sonrojé. Nunca había usado una y ver el juego de tres, negra, turquesa y lila, tres colores que me encantan, me hizo sentir muy rara. Me preguntó si me gustaban. Ruborizada aún, le dije que sí. Pero que nunca había usado ese modelo. Me dijo que lo sabía pues usamos el mismo tendedero. Nos reímos ambos. Al dejar de reír me dijo “mamá sé que te quedaran muy bien”. Le dije que no estaba segura. Que me daba vergüenza ponerme algo así. Él insistía en que me quedarían perfectas, que había escogido los colores que me gustaban y que una mujer “tan bonita” debía lucir sexy. Seguía indecisa. Finalmente me dijo “porque no te pruebas una, yo te digo si te queda bien”. Le dije que estaba loco, que era su mamá, no una modelo de lencería. Me respondió, que nos habíamos visto en “ropa interior” muchas veces. Lo que era cierto. Finalmente acepté. Estábamos en la sala. ...
... Entré a mi habitación. Me desnudé. Me coloqué la tanga turquesa. Me vi en el espejo y me sentí bien. Tenía ya 38 años, pero me sentí muy bien. Realmente bien. Me quedaba muy linda. Mi hijo tenía razón. Me puse un brasiere que tenía por allí y salí a la sala así nomás. En tanga y brasiere. Mi hijo me quedó mirando. Le vi la cara, por primera vez, de admiración y deseo y me dijo “mamá eres una mujer muy sexy”. Me descoloqué. No supe que responder. Me di cuenta que su verga se había erectado debajo de su buzo. Desde la muerte de mi esposo no había tenido sexo con nadie. Algunas noches me había masturbado, pero nada más que eso. El momento era caliente, loco, pervertido. Yo en lencería y mi hijo con la verga erecta. Para salir del paso le pregunté si quería que me probara la tanga negra. Me dijo que sí. Que resaltaría con mi piel blanca. Regresé a mi habitación. Cerré la puerta. Por un largo momento pensé no salir. Finalmente, el morbo me venció. Me saqué la tanga turquesa y me puse la negra. Salí. Miré directamente la entrepierna de mi hijo. Seguía erecto. Caminé hacia él y le pregunté como me quedaba. Me volvió a decir “eres demasiado sexy mamá”. Me puse de espaldas a él y le volví a preguntar ¿cómo me queda? No me respondió. Lo sentí pegarse a mí. Su verga erecta pegada a mis nalgas, nada cubiertas por la tanga. Sus manos en mi vientre. Suspiré. Me dijo “te deseo mamá”. No respondí. Volví a suspirar. Me fue empujando hacia la pared. Me pegó contra ella. Con ...