1. Amor en criptomonedas III


    Fecha: 03/08/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Peter28, Fuente: TodoRelatos

    ... discutir.
    
    — No empieces. Esto no significa nada.
    
    Entonces, sin mirarlo más, giró sobre sus sandalias y, como si el mundo fuera suyo, se acercó a Eric. Él le tendió la mano. Margaret dudó una fracción de segundo… y la tomó. Entre risas y gritos, salieron con la mano de el en su cintura, en busca de la Ducati roja que esperaba aparcada en la entrada, brillante bajo los faroles de la villa.
    
    Alan sintió un frío imposible detrás de él, Helen lanzó un silbido bajo.
    
    — Tranquilo, camarero —dijo, encendiendo otro cigarrillo—. Un paseo romántico no mata a nadie… ¿no? Dijo con sorna
    
    El la fulminó con la mirada, pero Helen soltó una carcajada suave y se giró para seguir bebiendo.
    
    Salió al parking, chorreando agua, el pecho palpitando de rabia al ver como lo abrasaba en la moto antes de arrancar. Al entrar en casa agarró una toalla al vuelo y se encerró en la habitación que compartía con Margaret. Dentro, abrió su mochila, sacó su móvil y lo encendió como un adicto buscando una dosis de certeza. Revisó mensajes viejos de Jack. Todo estaba ahí: los números, las claves, la esperanza de que ese dinero sirviera para salvarlo de todo esto. Para salvarlos a los dos.
    
    Pero ahora, ella… ella se lo había contado a esa arpía de Helen. O a Eric. O a todos.
    
    Alan se imaginó a Margaret, gritando de emoción al sentir la moto rugir entre sus piernas, abrazada a Eric por la cintura, la cabeza apoyada en su espalda. El casco no impediría que sintiera su risa, su perfume, la presión ...
    ... de sus pechos contra él.
    
    Alan apretó los dientes. Sintió un sabor a hierro en la boca.
    
    Se dejó caer sentado al borde de la cama, con la toalla empapando las sábanas blancas. Afuera, escuchó el rugido de la Ducati alejándose por la carretera oscura. Como una promesa rota. Como un recordatorio
    
    Su mente se fue al momento en que estaba mirando la puerta abierta por donde Margaret acababa de desaparecer, tomada de la mano de Eric como si fuera lo más normal del mundo. La carcajada de Helen se mezclaba con la música baja y el rumor del jacuzzi, que seguía burbujeando como si no pasara nada.
    
    Los otros del grupo, medio ebrios, también se dieron cuenta de lo que acababa de ocurrir. Tifanny se reía tapándose la boca, y otro par de chicas, sentadas al borde del agua, imitaban ruidos de moto, haciendo burlas veladas sobre “la Ducati y la copiloto deluxe”. Helen hacía gestos con los dedos, imitando el coito.
    
    Abajo se oían las burlas, quiso gritarles que cerraran la boca, que no tenían ni idea de nada. Pero se contuvo. Los miró desde la ventana del baño del pasillo que era la única que daba acceso al jacuzzi, preguntándose si todos habían planeado eso.
    
    Recordaba como Helen fue la que le sostuvo la mirada. Dio una última calada a su cigarro, lo apagó en el borde de una copa vacía y se estiró como una gata, con sonrisa de veneno.
    
    Y apareció en su cuarto
    
    — Relax, Alan —dijo, divertida, como si le hablara a un niño encaprichado—. Es solo un polvo. Risa burlona ¿O qué ...
«12...4567»