-
Vacaciones de placer para ella (parte 2)
Fecha: 04/08/2026, Categorías: Infidelidad Autor: almasex, Fuente: CuentoRelatos
Después de la experiencia de las últimas vacaciones, nuestra vida sexual mejoró considerablemente, follábamos más a menudo y con sólo recordar la experiencia vivida echábamos unos polvos de espanto. Estas vacaciones, Teresa y yo, decidimos no ir a la playa y realizar un viaje por Europa. En nuestro grupo de excursiones había muchas parejas y dos hombres que viajaban solos. Uno de ellos era un negro dominicano de unos 40 años llamado Eduardo. Estaba casado, pero su esposa no fue al viaje para poder cuidar de su madre enferma. Hicimos muy buenas migas con él, era muy simpático y pasábamos ratos muy divertidos. Una noche fuimos a la discoteca de uno de los hoteles donde nos quedábamos durante el viaje, estuvimos bailando y agarramos una buena borrachera. Al día siguiente a duras penas nos enteramos de las explicaciones que ofrecía la guía de la excursión. Esa noche volvimos a salir, pero nos acostamos temprano. A Teresa le caía muy bien Eduardo y además, según ella, no estaba nada mal, yo le dije que a mí también me agradaba. El siguiente día lo teníamos libre, así, que nos levantamos un poco más tarde de lo habitual, desayunamos y nos dedicamos a visitar museos en compañía de Eduardo. Llegamos pronto al hotel y decidimos dormir un poco para luego salir a cenar. A eso de las nueve, nos encontramos con Eduardo en el hall del Hotel y salimos a buscar un restaurante, casualmente encontramos uno donde además había zona de baile y esa noche tocaba música ...
... caribeña. Eduardo nos pidió que entráramos y nos pareció bien, nos sentamos, pedimos unos cócteles, una botella de vino y algo de cenar. Cuando terminamos la cena brindamos con un poco de champán y pasamos a la zona de baile. Cogimos una mesa y pedimos unas copas. El lugar estaba animado y nosotros también. Entre Eduardo y yo nos turnábamos para bailar con mi esposa. En una ocasión que Teresa tuvo que ir al servicio, Eduardo comentó lo afortunado que era de tener una mujer como ella. Le contesté que si, que en verdad lo era. Luego me lancé y le pregunté que si le apetecería follársela. ―Lo dices en serio. ―Totalmente Entonces reconoció que le encantaría, que estaba muy buena y que tenía la impresión de que era una mujer a la que le encantaba follar. ―Pero que pensará ella. ―No sería la primera vez que follara con otro, pero tampoco te puedo asegurar que le apetezca hacerlo esta vez. Entonces le propuse que cuando volviera, la sacara a bailar e intentara calentarla un poco a ver que ocurría. Así lo hizo, cuando ella volvió él la sacó a bailar y durante ese tiempo le tocó varias veces el culo, como sin querer le rozaba las tetas y le dio algún beso en las mejillas. Hasta ahora ella respondía bien. Después de un par de canciones se sentaron. ―Parece que no habrá ningún problema. ―A que te refieres, preguntó ella ―A Eduardo le gustas mucho y le apetece follarte. Eduardo estaba tenso. ―A mi también me apetece, ya he notado que tiene un buen ...