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Mi vecino en la piscina
Fecha: 06/08/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Juanjocriado59, Fuente: TodoRelatos
... todos,en la piscina comunitaria, con un descaro que me humillaba y me excitaba a partes iguales. Yo estaba al lado, ardiendo, atrapado entre la obediencia silenciosa y el deseo inconfesable de formar parte. Ella lo sabía. —Juanjo… —dijo sin mirarme, aún atenta a Pablo—, acércate… y bésame. Me incliné lentamente, como hipnotizado. Sonia giró la cara hacia mí, y nuestras bocas se encontraron. Su lengua era fuego. Sentía su aliento, el olor del cloro en su piel, el sabor de su deseo... pero lo que más me excitaba era saber que su mano seguía ocupada, dándole placer a otro hombre mientras me besaba. De pronto, Sonia rompió el beso y clavó sus ojos en mí, con una sonrisa ladina. —Creo que deberíamos subir. Hace calor aquí abajo… y quiero terminar lo que empecé —susurró con voz ronca. Pablo y yo la seguimos en silencio, como perros detrás de su ama. Ella caminaba delante por el césped húmedo, empapada, el bikini mojado marcando cada curva , resaltando sus nalgotas . Ninguno de los vecinos que quedaban se percató, o al menos fingieron no mirar. La tensión sexual era una burbuja a punto de estallar. Cuando llegamos al piso, Sonia cerró la puerta con llave y se volvió hacia nosotros. —Aquí arriba, Juanjo es mi siervo. Lo que yo diga… se hace. ¿Entendido? Pablo asintió, mirándola con un hambre que mezclaba respeto y lujuria. Yo ya conocía ese tono. Esa mirada. Y me arrodillé. —Muy bien, mi amor —dijo Sonia, acariciándome el pelo—. Quiero verte servirlo. ...
... Lámelo. Hazle sentir lo que yo siento contigo. Demuéstrale que eres un buen chico. Pablo no dijo nada. Le desabroché el bañador, dejando caer la tela al suelo. Su miembro erecto apuntaba hacia mí . Sonia se sentó en el sofá, con las piernas abiertas y una mano entre ellas, mirándonos expectante cada movimiento. Me incliné hacia Pablo, sintiendo un escalofrío recorrerme la columna. Mi lengua lo tocó, lenta, obediente. Lo sentí temblar. No era la primera vez que me sometía a otro hombre, pero sí la primera vez que lo hacía delante de mi esposa… con su aprobación… con su mirada ardiendo. Sonia gemía al ritmo de mis movimientos. Se masturbaba sin pudor, acariciando sus pezones, bajando la mano hasta su sexo mojado. —Eso es… mi putito precioso… —murmuraba con voz melosa—. Enséñale cómo sabes complacer… Pablo, jadeante, me tomó por la nuca. Me marcaba el ritmo, sin violencia, pero con firmeza. Yo lo aceptaba todo, sabiendo que era parte de mi rol. El sumiso. El que obedece. Sonia se levantó entonces, completamente desnuda, su cuerpo maduro y radiante envuelto en sudor y lujuria. Sonia—Ahora te quiero dentro - dijo con la calentura —Pablo… ven primero tú. Juanjo, siéntate y míralo. Quiero que veas lo que me haces sentir cuando me dejas desear por otro. Y lo hice. Me senté, arrodillandome entre sus muslos, acercando mi boca a su coño, mientras ella gemía suave, arqueando la espalda. Mi mano bajó por instinto a mi bañador, liberando la tensión mientras mi ...