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Economista y prosti: Invitación a Paris (final)
Fecha: 06/08/2026, Categorías: Confesiones Autor: Dessert3, Fuente: CuentoRelatos
... saliva, se dedicó a mis tetas y a besarme de lengua. Una boca de labios gruesos, y una lengua sabia, me enloquecieron. En algún momento los dueños de casa acariciaron mis tetas para verificar que son efectivamente naturales. Y llegó el momento, nuevamente Charles me chupó la concha, inundada de mis propios jugos, le chupé la pija brevemente y me puso en misionero, de piernas al hombro, para solaz de los que nos observaban (Tommy y Ric ya desnudos manoseaban a la mucama, Marie, mientras nos miraban). Los señores de la casa, se acercaron para ver de muy cerca cómo me la metía. ¡Vaya si me la metió! Con cuidado pero sin pausa, aquel cilindro, sostenido en parte por su mano fue entrando en mi. Entendí el significado de lo que dicen a veces algunas mujeres me reacomodaron todo mi interior”. Yo sentía como aquello se metió en mí dejándome sin aliento, me sentía reventar pero me gustaba. Y no, no llegó a entrar totalmente, entonces comenzó a moverse en un in crescendo impresionante. Toda esa fricción me hizo acabar en pocos instantes, mientras él siguió como si nada. Y madame me tomó una mano y mientras un temblor recorría todo mi cuerpo dijo: “¿Verdad que lo hace bien?” Yo a duras penas respiraba, Charles seguía en lo suyo, me puso en cuatro y otra vez la metió todo lo que pudo, pero no pudo meterla toda. Un segundo orgasmo me sacudió y esta vez sí, un poco después, Charles me llenó con todo lo de sus huevos. Chorros tremendos de leche me pusieron al borde ...
... del delirio. Siguió y siguió bombeando, hasta decidirse a sacarla, casi blanda, recubierta en blanco de su leche y mi flujo batidos. Sentí que quedaba abierta, que tenía un agujero abierto en mí y un dedo me trajo a la realidad. Era un dedo de monsieur, que recogía líquido de mi concha y lo llevada a mis labios. Lo tragué con placer, varias veces repetido. Madame me besó, “te dije que lo disfrutarías”. Recién entonces pude mirar a Tommy y Ric que se estaban cogiendo a Marie. Doblemente ensartada, tenía los ojos en blanco, al parecer nunca le habían hecho doble penetración, aunque sí que estaba acostumbrada a la verga de Charles. Monsieur y madame se divirtieron viéndolos. Y nuevamente un dedo ocupó mi atención, un dedo negro y untado de gel, que comenzó a trabajar mi segundo orificio, afortunadamente lo había preparado yo con enemas en el hotel. No mentiré, el dedo se sentía como la pija de mi Tommy. Otro dedo se sumó y yo comencé a gemir. Todos se juntaron a vernos, nuevamente sobre la cama. Cuando después de un par de minutos Charles sumó un tercer dedo, el desenlace estuvo cerca. Vuelta a chuparle la verga y él seguía, dedos que iban y venían en mi ojete. Cuando Charles comenzó a acariciar su miembro, monsieur y madame se colocaron uno a cada lado para presenciar la entrada de ese acorazado en mi culo. Como hacen siempre los hombres, Charles lo intentó tres o cuatro veces, cada vez más fuerte, y finalmente, empujando un poco la verga con la mano, ...