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Economista y prosti: Invitación a Paris (final)
Fecha: 06/08/2026, Categorías: Confesiones Autor: Dessert3, Fuente: CuentoRelatos
... presionó a fondo. Un ¡Ayyy! surgió de lo más profundo de mí, esta vez no hubo tope al meterla, entró hasta los huevos. Lo demás fue lo de siempre, vaivén in crescendo hasta dilatación total, y entonces, mete saca frenético, que me hacía gemir, gritar y llorar. Luego nuevamente vaivén con la pija hasta las bolas, y un glorioso final con leche en mi cara. Cuando la sacó para acabarme en la cara, me sentí morir y renacer. Madame procedió a besarme y lamerme la cara. Marie me guio al baño más cercano para ducharme y me alcanzó mi ropa “informal” Salí, un poco desarmada pero eufórica, pensando que ya nos iríamos. Pero había nuevamente café bien caliente a la orden. Charles y Marie habían desaparecido y hubo unos minutos adicionales de café y conversación. Monsieur Paul nos comentó que vista la mala experiencia de la noche anterior en Boris de Boulogne, Charles nos llevaría al hotel pasando por la “zona buena”, para que lo conociéramos. Asimismo, nos invitaron para el viernes a tomar el té en un gran hotel de Paris, para conversar libremente sobre cierto tema, a lo cual accedimos gustosos. Monsieur Paul de aseguró de que Charles estuviera en condiciones de llevarnos. Al despedirnos, un gran regalo (en términos de sociedad francesa); se despidieron de nosotros con besos en las mejillas y pidieron que por favor los llamáramos Paul y Jeanne. ¡Un logro! Nos despedimos hasta el jueves. Y sobre la una de la mañana del miércoles, partimos rumbo a nuestro ...
... hotel, llevados por Charles. Al llegar (no sé si era de camino o si debió desviarse, no me orienté bien de noche), Charles nos dijo que asaríamos por la mejor zona de actividad sexual del bosque, la que frecuenta la clase alta más libertina. Era otro mundo diferente del que nos había mostrado el taxista. Avenidas iluminadas, gendarmería a caballo patrullando de a dos, coches como el que íbamos nosotros o más grandes, estacionados cada veinte o treinta metros. En el otro lado de la avenida, coches no tan importantes y varios camiones. Charles nos explicaba todo, sin jamás decir que sus patrones venían a esa zona. Los grandes coches pertenecen a matrimonios importantes, en general señores mayores, con esposas “trofeo” muchas de ellas de Europa del este, bellas, altas, impecables, que van allí a entregar a sus esposas a choferes de U… o a camioneros, que suelen tener, por alguna razón, imagen de buenos cogedores y de ser serios. A veces, los caballeros entregan a sus esposas, en este caso siempre, por vicio a cambio de 100 o 200 €, a automovilistas random que pasan por allí y se detienen a preguntar o ver. Las esposas, en general, casi uniformadas. Portaligas con medias integrales, altos arriba de la cintura, de entrepierna abierta y que dejan el culo al aire y sin tanga. Tetas al aire. Largos abrigos de piel sintética, las más osadas de piel natural, que llevan abiertos. Otras de micro vestidos elastizados, con las tetas al aire y caminan levantando el vestido a ...