1. Eris


    Fecha: 07/08/2026, Categorías: Dominación / BDSM Incesto Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30

    ... con un mundo propio que no compartía con facilidad. Cuando vio al niño junto a su madre, no dijo nada. Lo miró con detalle. Cristina tampoco supo cómo explicarlo. Se limitó a decir:
    
    —Se va a quedar con nosotros un tiempo.
    
    Laura no preguntó cuánto tiempo era «un tiempo», ni por qué ese niño traía una maleta que no parecía suya. Solo asintió y se encerró en su habitación. Esa noche, los tres cenaron en silencio. Cristina sirvió sopa y pan, pero Eris apenas comió. Parecía más interesado en recorrer con la mirada a su alrededor.
    
    Laura lo observaba de reojo, desde el otro extremo de la mesa. Adolescente, directa, con la paciencia justa para sobrevivir la secundaria, no tardó en emitir su primer juicio silencioso. Para ella, Eris no era más que un negado total, un absoluto imbécil con aires de iluminado. Y encima, callado.
    
    Cuando terminó de cenar, murmuró un seco «buenas noches» y desapareció escaleras arriba. Cristina ni siquiera intentó detenerla. Sabía que cualquier palabra solo haría más grande la grieta que ya se había abierto entre todas las cosas.
    
    Las perspectivas eran, francamente, inmejorables solo en el sentido opuesto: todo estaba condenado a empeorar. Lo sabía Cristina, lo intuía Laura y, si Eris lo presentía, no lo dejó ver.
    
    Durante la semana, la dinámica en casa se volvió un campo minado. Laura evitaba cruzarse con él, lo esquivaba con una indiferencia cuidadosamente ensayada. Cristina intentaba mantener la rutina: café por la mañana, informes a ...
    ... medio llenar, una presencia vacía en su escritorio de trabajo remoto. Y Eris… Eris parecía deslizarse por la casa como un pensamiento no dicho. No hacía ruido. No pedía nada. A veces ni se sabía dónde estaba, hasta que aparecía en un rincón leyendo los libros de la biblioteca, o dibujando sin pedir prestados los útiles de Laura.
    
    El primer incidente ocurrió un jueves por la noche. Laura gritó desde su habitación. Un grito seco, sin nombre, el tipo de sonido que arrastra a una madre escaleras arriba con el corazón en la garganta.
    
    Cristina empujó la puerta abierta y lo vio: Laura sentada en una esquina de la cama, tensa, con los ojos fijos en Eris, que estaba de pie al otro costado, completamente desnudo. La escena, por un segundo, parecía una distorsión de la realidad. Un error en el guion.
    
    —¿Qué pasó? —preguntó Cristina, intentando sonar firme, aunque lo que sentía era una mezcla de alarma, incomodidad y algo que no alcanzaba a nombrar.
    
    —Entró así. No dijo nada —susurró Laura, sin apartar los ojos de él y de su pequeño pene.
    
    Cristina tragó saliva. Se volvió hacia Eris, que la miraba con total serenidad. Sin vergüenza. Sin conciencia de haber cruzado algún límite.
    
    —Buscaba el baño —dijo simplemente.
    
    El reloj marcaba las ocho de la noche. Cristina respiró hondo, asintió y, sin exabruptos, le dijo que la acompañara. Lo condujo al baño con calma, y cerró la puerta detrás de él.
    
    En su habitación, Laura esperaba de pie, aún en shock. Cristina se acercó y le habló ...
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