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Yo de nueve años empalado en Alfredo, mi primo mayor
Fecha: 07/08/2026, Categorías: Gays Incesto Autor: Cairo, Fuente: SexoSinTabues30
Cuando un niño está creciendo, lo menos que le gusta son las comparaciones, y sin decirlo, siempre mi papá me hacía notar su admiración por mis primos, por el lado de ambas familias, le gustaba hacer actividades con ellos, todos de entre siete y un año mayor que yo; iban a pescar, a andar a caballo, y por supuesto a la única cancha del pueblo a jugar futbol, yo a veces lo seguía, solo tratando de complacerlo, pero ni yo me llevaba bien con ellos, ni ellos conmigo. Un día, recuerdo que era viernes, una delegación del pueblo fue a una especie de “intercambio cultural” con otra localidad que se llama Quebrada de Marquesa, iban algunas camionetas y una micro (bus) con gente del pueblo, nosotros fuimos en una camioneta del tío Pepe, vieja, grande y doble cabina de un tío, eran casi dos horas de viaje. Después de la jornada con diversas actividades, bailes folclóricos, un desfile de la escuela, asados, y por supuesto el partido de futbol y mucho trago llegó la hora del retorno, ya medio oscuro y empezando a llover. En la camioneta del tío, se acomodaron adelante él manejando, mi prima chica molestosa y mi tía Lucha; atrás de derecha a izquierda mi mamá, mi papá, un señor que se bajaba a mitad de camino y mi primo Alfredo. Él tenía en ese entonces entre quince y dieciséis años (yo nueve) Por culpa del señor que se embarcó con nosotros yo tenía que venirme en la falda de mi mamá, pero al poco rato le dio un tirón en la pierna, a lo que voluntariosamente mi primo, que cumplía ...
... con el patrón de macho en el que quería mi papá que yo me convirtiera, se ofreció a llevarme “tíreme al Nico pa’ ca tía, es flaquito y no me molesta” y ahí me encontré, sentado en las piernas de mi corpulento primo mayor. Mi papá venía medio borrado por el vino y el señor que me tocó al lado también, mi mamá y mi tía no dejaban de parlotear y mi prima de hinchar las pelotas por cualquier cosa. Alfredo venía aun con su short y polera deportiva y todo sudado después del partido de futbol, yo con un buso y un polerón ancho, apenas me ubiqué entre sus piernas sentí su bulto enorme que me presionaba el culo, traté de zafarme moviéndome un poco, pero fue peor, solo sirvió para que se acomodara mejor su pico entre mis nalguitas, Alfredo me dice al oído que me quede quieto, sino capaz que “me lesiones” al momento que me sujetaba pasando su mano por mi cintura, justo debajo de mi vientre. No recordaba haber sentido alguna vez la radiación de calor que emanaba del cuerpo de Alfredo, hizo en mi un tipo de embriaguez que actuaba como imán que impedía rechazar algo que era nuevo para mí, aunque uno sabe de esas cosas, pero otra es estar viviéndolo. En términos simple me entregué, acomodé mi culo y me dejé llevar por ese rico contacto, que fue subiendo de intensidad a medida que la camioneta avanzaba por un camino pedregoso, ante cada bache era un pegar saltito sobre su pico cada vez más duro, pude intuir por el roce que se había bajado su short en uno de eses vaivenes, sin soltar su ...