1. La puerta con llave - Parte 2


    Fecha: 08/08/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: DaddyLickMe, Fuente: TodoRelatos

    En una villa francesa frente al mar, Francoise, la institutriz, y Louis, su alumno, comparten una tensión entre ellos, de esos que estan cargados de miradas indiscretas, y pensamientos íntimos. Hay cierta quimica entre ellos, pero tambien hay distancia. Ella es su Tanar y el su disípulo. Esta es la continuación...
    
    Louis no se sorprendió al ver que Francoise no se inmutaba. Solo arqueó una ceja, como quien confirma una predicción que no necesitaba pronunciarse.Obvio, pensó ella, sin mover los labios. No apartó la mirada del joven, que la desafiaba sin palabras, con esa expresión que no pedía permiso, que exigía:a ver lo mujer que eres.
    
    Ella bajó la mirada, no por vergüenza, sino por estrategia. Como quien prepara el terreno antes de plantar la primera semilla. Su voz se volvió más grave, más lenta, como si cada palabra necesitara espacio para desplegarse, como si el aire mismo tuviera que cederle el paso.
    
    —Hay una puerta —dijo—. Una que permanece cerrada en esta casa.
    
    No era una revelación. Era una afirmación que no pedía ser creída, solo escuchada. Louis no respondió. No se movió. Solo la observó, esperando que continuara.
    
    —No es una puerta común —añadió, y sus ojos se fijaron en un punto que no estaba en la habitación, sino en su memoria—. No tiene adornos. No tiene nombre. No aparece en los planos. Está ahí, pero no está. Se camina frente a ella sin verla. Se vive junto a ella sin saberlo.
    
    Louis frunció el ceño. No sabía si ella hablaba en serio o si ...
    ... jugaba con él. Pero no interrumpió. No podía.
    
    —No permite ser vista por ojos curiosos —dijo Francoise, y su tono se volvió más íntimo, más contenido—. No se abre con llaves. No se abre con fuerza. No se abre con preguntas. Guarda objetos que no deben tocarse sin saber. Objetos que no se explican. Que no se prestan. Que no se devuelven.
    
    Louis sintió que la habitación se estrechaba. No físicamente, pero sí en la forma en que el aire se distribuía. Como si cada palabra de ella ocupara más espacio del que le correspondía.
    
    —Esa puerta no tiene llave —repitió, como si la frase necesitara ser dicha dos veces para empezar a existir—. Pero sí tiene un cerrojo. Uno que no se ve. Uno que no se escucha. Uno que no se rompe.
    
    Francoise se movía despacio. No caminaba, se deslizaba. Como si sus gestos fueran parte de una coreografía que él no conocía.
    
    —Fue fabricada para abrirse con el sonido de una palabra —dijo, y sus labios se demoraron en cada sílaba—. Una palabra que no conoces, aunque la intuyes. Una palabra que no se enseña. Que no se traduce. Que no se repite sin consecuencias.
    
    Louis se quedó pensativo. El silencio entre ellos se volvió denso, como si la casa misma escuchara. Como si las paredes contuvieran la respiración.
    
    —Pero esta casa es nuestra —dijo al fin, con una voz que intentaba recuperar el control—. ¿Cómo es que tú tienes el poder de abrir esa puerta y nadie de mi familia? Y además... ¿qué tiene que ver esa puerta con que me enseñes tu cuerpo sin ...
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