1. Emilia (1 y 2)


    Fecha: 10/08/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Al Mawsin, Fuente: CuentoRelatos

    ... Apareció radiante y entregándome una bolsa de papel, me dijo:
    
    –Esto te va ayudar, no lo abras hasta llegar a tu casa.
    
    Agarro mi cara con sus dos manos y dándome un beso en la boca me despidió.
    
    –Te quiero “viejito” Te llamo.
    
    Solo atine a despedirme, pensando que me había besado en la boca. Llame un remis que me llevara a casa, pensaba en ese beso que me había dado y sentía un cosquilleo en la pija. Realmente me había dejado caliente, sentí urgencia por llegar a casa y abrir el paquete envuelto con papel de regalo que me dio en la bolsa. Al entrar en casa tiré las llaves sobre la mesa del comedor y me dirigí al dormitorio para cambiarme la ropa y vestirme para entrecasa.
    
    Una vez cambiado, me pregunté. ¿Qué me habrá dado? Y agarré el paquete y lo abrí, la sorpresa fue total, tenía en mis manos una bikini roja, fue instinto puro llevarla hasta mis narices y oler profundamente. Un hermoso olor a concha invadió mis sentidos y llego hasta mi pija porque de inmediato se me paró. No hice más que bajar mi short junto con el slip y empezar a hacerme una paja que fue apoteótica, acabe oliendo las bikini de Emi y quedé pensando cómo hacer para chupar esa conchita que seguro que era sabrosa por el olor que impregnaba su bikini.
    
    Emilia (2):
    
    Paso una semana cuando recibí un nuevo llamado de Emi, yo había pasado la semana a pura paja, olía la bikini y me tenía que pajear por la calentura.
    
    –Veni mañana, tenemos que hablar. Dijo ella, yo pensé, se arrepintió, pero ahora ...
    ... ya es tarde ni loco le devuelvo la bikini. Estuve inquieto hasta la tarde del otro día.
    
    Como lo había hecho la semana pasada llame a su puerta, ahora no recibió envuelta en una toalla, sino que una solera fina, suelta por el calor, cuando se dio vuelta se le marcaban las nalgas que se movían con cada paso de ella, estaba hermosa, para comérsela. Llegamos al comedor–cocina.
    
    –Siéntate, mientras preparo el mate.
    
    Cuando trajo el mate y se sentó frente a mí, dije apresurado:
    
    –Mira, si te sientes mal por lo que paso el otro día, no te hagas problemas de mi parte no voy a pedirte nada.
    
    –Yo sí, primero quiero que me digas si te gusto el regalo y si te ayudo, después seguimos hablando.
    
    –No dejas de sorprenderme Emi, el regalo fue hermoso y me ayudó mucho.
    
    –Bueno, me pone contenta que te haya gustado, ahora cuenta como te ayudo, yo quiero saber todo, ¡me gusta cómo te pones colorado!
    
    –Bueno, te voy a contar todo. Cuando abrí el paquetito que me diste y toque tu bombachita, todavía húmeda, la lleve a la nariz y el olor a concha y perfume hizo que recordara cuando le chupaba la concha a tu tía, pero no era el mismo y pensé que era el olor de tu conchita. Me saque el slip y comencé a hacerme una paja, no dure mucho y me acabe. Seguí oliendo chupando tu bikini hasta que se me paro de vuelta y me hice otra paja, más lenta, disfrutando de tu olor a concha e imaginando los labios de tu conchita en mi boca.
    
    –¡Ay tío, me haces poner “cachonda”!
    
    –Y eso no es todo, ...