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Cierto grado de perversidad II.
Fecha: 12/08/2026, Categorías: Fetichismo Incesto Intercambios Autor: holograma, Fuente: SexoSinTabues30
... momento legué, abrí la puerta, ambas me miraron sin decirme nada y continuaron con sus juegos eróticos como si yo no estuviera. Marga se recostó sobre la cama con los pies apoyados en el piso y dejó que su nieta, arrodillada sobre la alfombra, comenzaraa lamer su concha mientras se movía lentamente y emitía unos sonidos en bajo volumen de placer infinito. Yo ya estaba listo para la acción, por tanto, me puse detrás de Antonia que se guía con su tarea, le coloqué la verga en la concha y comencé a realizar ese vaivén desde adentro hacia afuera mientras la nena gozaba como una buena puta, pero no dejaba de lamer la vagina de mi mujer. Me salí del cuerpo de Antonia y comencé a lamer su concha y su culo, no podía parar, me llamaban la atención esos agujeros jóvenes que nunca antes había tenido a mi merced. Mientras Marga, se levantó lentamente y se sentó en un sillón que estaba en uno de los rincones de la habitación, terminé con esa faena, tomé de la cintura a la joven la coloqué sobre la cama en cuatro patas y me subí para darle por detrás. -Mirá como le gusta la pija a tú nieta, amor, le dije a Marga que comenzaba a frotar su clítoris para saciar su calentura. Me encanta ver a mi mujer masturbarse, cerrar los ojos, abrir las piernas, dejar su ranura a la vista y su dedo medio acariciando su botoncito que se inflama de lujuria y pasión. -¿Entregaste el culo ya nena?, pregunté con firmeza a la pendeja que no dejaba de gozar y moverse como una víbora enojada. -Si, ...
... por supuesto, me gusta mucho que me la pongas en el culo, cuando me la metas, al minuto, seguro que me acabo, me acabo mucho por el culo. Me aclaró la jovencita preñada, mientras sacaba la verga de su concha y comenzaba a metérsela en el culo, cosa que ocurrió muy rápidamente, estaba toda dilatada la pendeja, al tiempo que no dejaba de acariciar su hermoso vientre, una de mis fantasías se estaba cumpliendo: cogerme a una mujer preñada por otro hombre. Ese abdomen inflado de ocho meses de gestación me ponía aún más degenerado y perverso. -Lo tenés dilatado, le dijo con asombro. -Sí, ¿no sabés cuantas veces me rompieron el orto? -¿Muchas?, pregunté. -Siempre que me cogen doy el culo. Acabo casi la misma cantidad de veces que por adelante. En ese momento Marga dejó el sillón, se arrimó hasta nosotros mientras yo la miré y le señalé que estaba dentro del ojete de su nieta, ella me dijo con voz suave: -Dame la pija que la quiero chupar. -Vas a saborear los jugos de tu nietita, le dije con sordidez. -Quiero saborear esos jugos… me dijo y se agachó… Inmediatamente le puse la pija en la boca y comenzó a chuparme como era su costumbre, con ciertos movimientos de la mano y de su lengua que me resultaría difícil describir con palabras exactas que dieran verdadera cuenta del placer que me proporcionaba. A todo esto, Antonia se sentó al lado nuestro, sobre la cama y comenzó a mirar la escena, al tiempo que de cuando en cuando me acariciaba los pezones, que ...