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Tenía la almejita ardiendo...
Fecha: 12/08/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Rosa rosaesp, Fuente: CuentoRelatos
... la hostia… ¿Podría verlas al natural? Por tercera vez en la mañana, volví a sorprenderme y mientras le lanzaba una mirada a Esteban, me eché mano a la espalda, me bajé la cremallera del top y lentamente me lo quité. Todavía tenía los pechos húmedos del baño y entre el frío y la subida de hormonas que me estaba dando, tenía los pezones tan duros que hubiese podido cortar vidrio. Esteban los miraba atentamente y yo mientras le echaba un vistazo a su paquete que empezaba a adquirir unas proporciones monstruosas. Los líquidos ya me habían rebasado los labios y empezaban a empapar el bikini. Jamás en la vida había soltado tanto flujo. ―¡¡Joder, tía!!… lo que había dicho… ¡¡Vaya pedazo de melones!! Yo ya había llegado al máximo de lo que daba y notando como el corazón me latía tan fuerte que creía que se me salía por la garganta, me aproximé a él y le besé en la boca, un beso húmedo y lujurioso, que diría alguien. Comenzamos a juguetear con las lenguas y notaba el sabor salado de su saliva. Mientras me besaba me agarró los pechos con fuerza y comenzó a juguetear con mis pezones. Alex, el chico que conducía, echó una mirada a nosotros y dijo: ―¡Eh!… dejadme algo para mí… De repente, Esteban, me agarró del pelo por detrás y separando nuestras bocas me dijo: ―Mira… te voy a enseñar algo que también es la leche… Y con la otra mano, comenzó a bajarse la bragueta. Cuando acabó, un tremendo bulto apareció por la cremallera. Y con la mano se sacó la polla. Yo soy ...
... enfermera y en mi vida profesional he visto muchas pollas y la de mi novio, que está magníficamente dotado, pero aquello de Esteban era un auténtico monstruo de la naturaleza. Posiblemente alcanzara los 30 cm y apenas podías abarcarla con la mano. Me quedé anonadada, con la boca abierta. Esteban me miraba sonriendo. Despacio, le agarré el pene y fui descendiendo hasta que mis labios se posaron en su glande. Comencé a besar su polla como una loca, primero despacio y luego deprisa, sacaba mi lengua y me empleaba a fondo sobre esa polla, la primera que comía que no era de mi novio. Después de haber ensalivado bien, me la metí en la boca o eso traté de hacer, porque apenas me entraba. Tenía un sabor diferente a la de mi novio, nada desagradable. Esteban suspiró y deslizó su mano entre la braga de mi bikini y mi culo. Deslizó un dedo por la raja y mientras yo trabajaba su aparato, él me masajeaba el ano con su dedo. Mientras le comía el pene, me vino el primer orgasmo, casi de una manera dolorosa. Los labios vaginales me palpitaban y el clítoris me daba como descargas. Mientras, aunque yo no lo veía, Alex, paró en un lado de la carretera. Pasado un rato, Esteban comenzó a jadear más fuerte, me agarró otra vez con fuerza del pelo y enterró su dedo hasta el nudillo en mi recto. Según tengo entendido, lo que he visto por mi novio y en películas, los chicos se corren a ráfagas, pero Esteban era un prodigio. Un chorro cálido y cremoso como el yogur comenzó a llenar mi boca y ...