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Iniciando a nuestros hijos mellizos (9)
Fecha: 13/08/2026, Categorías: Incesto Autor: Enrique1975, Fuente: CuentoRelatos
... nos besamos con pasión, ambos estábamos muy excitados. Myriam fue a poner los cubiertos a la mesa, empecé a freír las pechugas de pollo. El aceite de oliva y mantequilla saltaban al aire y el olor a comida casera se esparcía por la cocina. A mí me gustaba la idea de que la vida continuara su curso, que la rutina se adueñara de la noche, que la conversación volviera a ser común y corriente, que la tensión se desvaneciera a pesar de lo excitado que me sentía. Justo en el instante que puse las porciones en los platos, escuché el suave sonido de los pasos de Sandra que bajaba las escaleras. Vestía una falda corta que resaltaba sus tonificadas piernas y unas sandalias, su cabello caía en cascadas suaves por sus hombros, su rostro reflejando aun la inocencia que escondía detrás de sus deseos recientemente descubiertos. “¿Que hay para cenar mis amados, divertidos y aventureros padres?” Pregunto con un tono ligero, haciéndome sonreír. Myriam se volvió a verla y su sonrisa se ensancho. “tenemos pechugas con salsa de tomate, ensalada y espagueti, querida” Le respondió terminando de acomodar los cubiertos sobre la mesa. Le pedí llamara a su hermano para unirse. Sandra asintió y desapareció brevemente, para volver con Enrique, que parecía apenado. Nos saludó y se disculpó por haberse emborrachado la noche anterior y confeso que no recordaba si nos había ofendido o dicho algo fuera de lugar. Nos sentamos a la mesa, Myriam sirviendo las ensaladas. El aroma del sencillo y ...
... delicioso plato inundo el comedor, y por un instante, la tensión parecía disiparse. Ella me sirvió primero, su toque suave y cuidadoso al rozar mi piel y el aroma de su pelo tan cerca de mí era un recordatorio de la pasión que habíamos compartido la noche anterior, mirarla vestir como una ama de casa atendiendo a su familia con tanta dedicación y esmero me hizo sentirme seguro, ella era mi refugio y mi paz. De pronto de la nada llegaron a mi cabeza imágenes de ella misma en orgias, con otros hombres, con más de un miembro en su boca a la vez, aunado a como la sentí la noche anterior entregada y con palabras vulgares rogándome que la penetrara fue un choque eléctrico que me erizo. Tenía ante mí a nuestros hijos no podía evitar pensar en la confesión que les hicimos, así como la invitación que nos hizo Juan. Myriam se sentó a mi izquierda acariciando mi entrepierna, Enfrente de mi como era habitual estaba Sandra, la iluminación tenue de la lampara de mesa acentuaban la pureza de piel joven de mi hija. Enrique frente a Myriam tomaba agua mineral sin levantar la cabeza. Comenzamos a cenar, hablando de temas triviales, evitando cuidadosamente el tema de las confesiones. El sonido de los cubiertos chocando contra los platos y las risas inundaron el ambiente. Sandra hablaba de su día en la universidad, sus clases, sus amigos, nos confesó que estaba saliendo con un chico nuevo, no había nada serio aun y que le gustaría invitarlo a casa, y mi mente divagaba imaginando a mi hija en una ...