1. Iniciando a nuestros hijos mellizos (9)


    Fecha: 13/08/2026, Categorías: Incesto Autor: Enrique1975, Fuente: CuentoRelatos

    ... reunión swinger con jóvenes de su edad. Enrique, por su parte, se limitó a responder de manera monosilábica, claramente afectado aun por la resaca y apenado por su comportamiento y quizá asimilando la “información ilimitada” que le habíamos compartido.
    
    Myriam sin perder la compostura de madre y esposa se unió a la conversación de Sandra, compartiendo anécdotas de su paso por la universidad y se quejó que desde el primer semestre “la secuestré” y fui el único novio que tuvo y no hubo la oportunidad de convivir o llevar a más amigos a casa. La mesa se llenó de recuerdos, risas y calidez.
    
    Mis ojos se cruzaron con los de Sandra de reojo, la sentí vibrando de alegría, sus ojos tenían algunas lágrimas causadas por la hilaridad de la charla, me guiño el ojo en complicidad y apoyo, compartíamos un secreto con ella.
    
    -¿Qué tal el día en la oficina papa? –Pregunto mi hija, intentando mantener la conversación en tono ligero.
    
    -Fue un día normal –Mentí– Trabajando duro, atendiendo reuniones, visita al juzgado, cosas del a día a día.
    
    -¿Y la noche como la pasaron? –Me miró fijamente con cara de picardía.
    
    Myriam se detuvo por un instante, su cuchara a mitad de camino a llevar un bocadillo a su boca, “Ah, la noche… solo un poco de diversión con mama”. Respondí, intentando sonar despreocupado y retomando de alguna forma con naturalidad que entre nosotros ya no había secretos familiares.
    
    Sus ojos se iluminaron. “Fue divertido?, ¿especial?, ¿diferente? Cuéntanos papa” ...
    ... Insistió mi hija con un brillo juguetón en sus ojos.
    
    Mi corazón se detuvo por un instante, me sentí expuesto. “De verdad quieren saber?”. Le respondí, probando terreno.
    
    “Si” dijo Sandra, “me parece que ya nos han contado como son sus reuniones con amigos. ¿Qué tiene de malo que nos cuenten como es entre ustedes?”
    
    Enrique, que parecía aun desorientado, se rio a carcajadas de repente “Pues si hablamos de anoche, tienen que saber que a pesar que estaba borracho y todo me daba vueltas me despertaron con sus gemidos y suplicas”
    
    Sentí que me derretía en la silla, la comida se volvía sabor a ceniza en mi boca. Myriam se puso tensa, su sonrisa se desvaneció. “Que escuchaste?” Pregunto mi hija.
    
    “Escuche que tuvieron una noche loca. No tiene nada de malo realmente, son una pareja casada…”. Enrique se detuvo, su cara se sonrojo. Sentí un nudo en la garganta, mi comida se paralizo en mi boca.
    
    Sandra, sin inmutarse, se reclino en su silla, cruzando sus hermosas piernas. “Enrique, cuéntanos. ¿Qué escuchaste?” dijo, su tono era suave con un brillo algo perverso en sus ojos.
    
    Enrique, se aclaró la garganta. “Bueno, pues… escuche a mama… gemir. Realmente fuerte. Nunca la había escuchado de esa manera, alguna vez escuche rechinidos de cama, gemidos pero su voz con palabras tan claras y tan fuertes… nunca”
    
    Myriam se sonrojo ofreciendo postre, con una risa nerviosa buscando a Sandra “De verdad?” Le pregunto tratando de mantener la compostura.
    
    Sandra asintió con una hermosa ...
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