1. Lo que el gimnasio endurece


    Fecha: 13/08/2026, Categorías: Hetero Autor: Angel Perverso, Fuente: CuentoRelatos

    ... conocíamos. Me pidió perdón y me explico lo que hacía allí.
    
    Por lo visto el jacuzzi del vestuario de las mujeres se había estropeado, y el encargado, pensando que yo ya me había ido, le dijo que pasara al de hombres, que no había ningún problema. Yo le dije que no pasaba nada, que si quería me iba y le dejaba tranquila, yo ya llevaba bastante rato. Pero su respuesta me dejó de piedra.
    
    En lugar de decir algo, se quitó la toalla, dejando al descubierto un precioso cuerpo que, no voy a negar, me había imaginado alguna vez en alguna de las máquinas del gimnasio. Era de piel muy morena, con pequeños pezones marrones y su vello púbico estaba muy bien cuidado.
    
    Se metió en la bañera, y comenzó, mientras besaba mis hombros, a pasar su mano por mi pecho, en tensión por el ejercicio que había recibido, y empezó a deslizarse, primero por mis pezones y después fue lentamente hacia abajo, por mi vientre, y tras juguetear con mi vello, agarró mi miembro, que estaba en ese momento ya muy endurecido, y empezó a masajearlo, de arriba abajo, presionando a cada bajada. Yo estaba excitadísimo, y al ver su boca cerca de la mía, no pude controlarme y comencé a besarla con fuerza, acariciando yo sus pezones que bajo mi mano se iban endureciendo poco a poco.
    
    El ritmo de nuestras lenguas y de nuestras manos se aceleraban conforme la excitación iba en aumento, y nuestras manos masajeaban nuestros sexos cada vez con mas intensidad, y por tanto, con mas placer. La rodeé con mis brazos, y ...
    ... sacándola un poco del jacuzzi, lo justo para que su rajita estuviese a la altura de mi cara, comencé a lamérsela con dulzura.
    
    Primero mi lengua se deslizaba de abajo a arriba, parándome en el clítoris de vez en cuando para juguetear con él, haciendo que girase en círculos, cosa que le hacía gozar, ya que cada vez que la lengua entraba en contacto con él, emitía pequeños gemidos de placer, que aumentaban conforme mis dedos entraban dentro de su cuerpo. Estuve varios minutos devorando su coñito, hasta que me dijo que era suficiente…
    
    Volvió a meterse en el agua, y sumergiéndose en ella, comenzó a lamerme todo el pene, dándome una sensación como nunca antes la había tenido. Estuvo aproximadamente un minuto bajo el agua, mordisqueando la punta de mi miembro, metiéndoselo en la boca y masajeando mis testículos con su mano. Cuando salió, me preguntó si me gustaba, yo por supuesto le dije que si, así que me hizo sentarme en uno de los escalones, dejando que la “cabecita” se asomase justo por encima del agua, estando el resto cubierto. Ahí se volvió a lanzar sobre mi verga, durísima, y siguió lamiéndolo, besándolo, mordiéndolo suavemente, y yo creía que iba a morir de placer.
    
    Cuando vi que me faltaba poco, yo aun quería más, así que me volví a meter con ella dentro del agua, y estuvimos un buen rato besándonos, tocándonos, descubriendo otra vez nuestros cuerpos, hasta que llegó el momento… Andreina se apoyó contra uno de los laterales del jacuzzi, y allí, separé sus piernas ...