1. Yo Paula II


    Fecha: 14/08/2026, Categorías: Confesiones Autor: hot girl, Fuente: TodoRelatos

    ... nubes.
    
    Cuando llegué al camión de volteo escuche un sonido raro, me asome por debajo del camión y ahí estaba un hombre sobre unos cartones durmiendo roncando como un marranito, hice ruido con los tacones para ver si despertaba, pero estaba bien dormido.
    
    Le di la vuelta al camión para hacer como que apenas venía llegando, pero haciendo más ruido con los tacones de las zapatillas, vi que se movió e insistí haciendo mayor ruido, cuando se medió incorporo me alejé un tramo del camión e hice como que venía apenas acercándome.
    
    Se sentó y busco de donde venía el ruido, me pare junto a la llanta donde él pudiera verme, hice como que me acomodaba la correa de la zapatilla y él tosió.
    
    Me hice la sorprendida y me aleje un poco para poderlo ver bien, se asomo casi sacando la mitad de su cuerpo y me pregunto: ¿qué haces aquí chiquilla? Me despertaste con tacones de tus zapatillas.
    
    Mil disculpas no era mi intensión señor, le respondí.
    
    No te preocupes chamaca, de todos modos no estoy cómodo del todo debajo de este camión, mi compañero se fue a dormir y me dejo que durmiera en el camión pero se le olvido darme las llaves y aquí me tienes tirado.
    
    Chamaca, me dijo chamaca, me confundió con una niña.
    
    Logre mi objetivo saber que podía pasar como niña ante los ojos de un hombre.
    
    ¿y por qué no busca un cuarto donde pasar la noche? Dije con mi voz lo más aniñada posible.
    
    Pues no soy de aquí, respondió y diciendo eso salió totalmente debajo del camión.
    
    Era un ...
    ... hombre moreno, con un poquito de panza, de cabello con algo de canas, yo creo que con unos 45 o 47 años de edad, su pantalón de mezclilla sucio por el trabajo, su camisa a cuadros también sucia, unos zapatos viejos y sucios, sus brazos muy fuertes y oliendo a hombre en toda la extensión de la palabra.
    
    ¿Y tú dónde vives? Mira que ya es muy noche para que andes en la calle chiquilla bonita, me dijo.
    
    Aquí cerca señor, iba para allá vengo de una fiesta de unas amigas de la escuela, le dije, aunque no era cierto.
    
    Y de repente que me acuerdo de la casita de madera y techo de lamina de cartón, se me hizo agua la boca y el corazón me empezó a latir con mayor rapidez, pero la idea cruzo como centella por mi cabeza y pensando y diciendo.
    
    Yo conozco una casita aquí cerca donde puede usted pasar la noche y nadie lo va a molestar, le dije con la voz medio temblorosa de nervios.
    
    Pero ¿está segura de que no vive nade ahí? Me preguntó.
    
    Yo asentí con la cabeza y le dije, si usted quiere yo lo llevo y le digo donde es.
    
    Vamos pues, me dijo y tomándome de la mano nos encaminamos hacia la casita abandonada.
    
    Sus manos eran grandes y rasposas, mi manita se perdió entre la suya y empezamos a caminar rumbo a la casita de madera.
    
    Mi corazón iba muy acelerado, me sentía nerviosa y a la vez feliz de poder convivir con un hombre que veía en mi a una nena.
    
    Cuando llegamos a la casita lo jale de la mano para que entrara sin temor alguno.
    
    Abrimos la puerta y nos adentramos a la ...
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