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Ola de calor 8
Fecha: 15/08/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Javi, Fuente: TodoRelatos
No me podía creer lo que acababa de oír, dejé que Rosa se acomodara un poco, ya que el cerrar las piernas al estar de lado le dolía un poco. -¿Qué quieres decir? -Quiero decir lo que quiero decir. Que Raúl ha ofrecido dinero por follar contigo. -No soy gay. -No, ni el tampoco, te lo puedo asegurar, pero entiendo el echar una canita al aire. -No sé. -A ver, ya me ha dado la mitad, doscientos cincuenta, y yo voy a estar contigo en todo momento. -¿Quinientos? -Es lo menos que puedo hacer, negociar para subvencionar otra escapada. Rosa terminó siendo vencida y se quedó dormida, yo me quedé frustrado, con más preguntas que respuestas, pero la debía dejar descansar después de la noche que había tenido. A la mañana siguiente me desperté, Rosa seguía plácidamente dormida, era normal que estuviera tan destrozada, se la habían pasado por la piedra diecisiete veces en una sola noche, más bien en unas tres horas y media aproximadamente. Decidí dejarla dormir, le escribí una nota de que me iba a desayunar. Salí de la habitación en silencio y bajé al comedor, en una mesa solitaria se encontraba Carlota con un café y un plato vacío, tenía ojeras y leía un libro. La saludé y ella se quitó las gafas, me indicó que me sentara con ella. Cogí la taza de café una vez estuvo preparada, una magdalena de la mesa buffet y me senté frente a Carlota. -Buenos días, querido. ¿Cómo está Rosa? -Está dormida, estaba muy cansada, no he querido molestarla. -Es ...
... normal, mucha tralla anoche. -Si, oye ¿Cuándo habíais planeado eso? -Ella y Raúl hablaron anteayer por la noche juntos, a ella le gustó la idea y yo me enteré ayer al mediodía, así que fui a por la ropa y luego la ayudé a ponerse guapa. -Estaba muy guapa, y la trencita le da un toque juvenil. ¿La ropa se la compraste tu? -Obviamente no le voy a dejar mi ropa, que soy el doble que ella. -Pues tienes buen gusto. Estuvimos charlando un rato más y Carlota me propuso irnos a una playa cercana los dos a dar un paseo, porque Rosa necesitaba descansar y Raúl seguía como un tronco, y seguiría así durante toda la mañana, subimos a nuestra planta y acordamos vernos en el ascensor en diez minutos. Entré en la habitación, Rosa seguía dormida, le di un beso en la frente, le dejé un botellín de agua en la mesilla y cambié la nota de dónde había ido, cogí la mochila, metí una toalla y agua y salí de la habitación. Cuando llegué al punto de encuentro, Carlota ya estaba ahí, llevaba un bikini rojo y un pareo verde con un estampado de flores. Entramos en el ascensor y ella se abalanzó sobre mi para besarme, yo la correspondí como pude, porque me pilló desprevenido. Cuando las puertas se abrieron de nuevo ya estábamos formales. Salimos a la calle en chanclas y caminamos en silencio por la calle durante un cuarto de hora hasta llegar a una zona de matorrales que daba a una playa se arena un poco oscura y bastante grande, había algo de gente, pero no estaba llena. Con ...