1. Lore: Mis inicios V


    Fecha: 15/08/2026, Categorías: Incesto Autor: LorenaMx, Fuente: TodoRelatos

    ... apenas.
    
    —¿Listas para salir? —pregunté, apartándome al fin. —Sí —respondió, intentando que su voz sonara normal.
    
    Pero yo ya no podía verla con los mismos ojos. Ese uniforme, esa manera en que la falda caía sobre sus piernas, la forma en que sus labios se humedecieron al responder… todo estaba grabándose en mí con una nitidez que no había pedido, pero que ahora no podía ignorar.
    
    Mientras caminábamos hacia la puerta, no podía dejar de pensar en todo lo que había ocurrido: la cena de mi cumpleaños, el roce del muslo en el sillón, la charla con mi hermano, los videos de la noche anterior. Era como si cada recuerdo fuera una pieza más de un rompecabezas que no quería armar… pero que ya estaba tomando forma.
    
    Y lo cierto es que ya no podía verla como antes. Ya no era solo mi hija; era una mujer… y una mujer hermosa, atractiva, con una forma de moverse y mirarme que, aunque quizá no lo supiera, estaba cargada de un magnetismo imposible de ignorar. Yo había sido joven, y sabía lo que era tener las hormonas al límite… y ella, sin duda, estaba en ese punto.
    
    En la oficina, intenté concentrarme en el trabajo, pero cada tanto, sin avisar, venía a mi mente alguna de esas escenas. Un roce de su pierna contra la mía en el sillón, el calor que había sentido en mi mano, la curva de su cuello inclinándose para hablarme. Me sentía un idiota, luchando por disimular cualquier reacción física en un lugar donde no podía permitirme mostrarla.
    
    El celular vibró. Era un mensaje de mi ...
    ... hermano:¿Qué onda? ¿Vas a venir a ver el juego este fin de semana? En otro momento, habría respondido sin dudar, pero desde aquel comentario suyo…"Caray… qué grande está ya tu hija, hermano. Cada día más guapa."
    
    Recuerdo cómo algo en mí se tensó como un resorte aquella vez. No sé si fue mi tono o mi mirada, pero vi en su cara que le quedó la intriga. Y si mi hermano tenía intriga… no iba a soltarla tan fácil. Dejé el celular meditando si debería de responderle o no. La realidad es que me moría por hablar con alguien de todo lo que estaba ocurriendo, ¿pero a quién podría acudir que no me juzgara... o que siquiera me entendiera? Suspiré resignado e intenté retomar mis actividades.
    
    Esa tarde decidí salir temprano de la oficina e irme directo a casa. Me acomodé en el sofá con un partido en la televisión, usando la misma camiseta gris de la noche de la fiesta. Y entonces la puerta se abrió.
    
    Era ella.
    
    Al entrar, sus ojos se posaron en mí… y juraría que se detuvieron un segundo más de lo habitual. Vi cómo el leve gesto en sus labios cambiaba apenas, y ese simple detalle hizo que todo el autocontrol que había logrado en el día se tambaleara.
    
    Noté que sus propias barreras parecían más bajas, como si algo en su forma de mirarme hubiese cambiado. Eso me llenó de un terror frío… y al mismo tiempo, de una excitación brutal. Llevaba el cabello suelto, ligeramente revuelto por el viento. Vestía un short claro que dejaba al descubierto sus piernas, y una blusa ligera que, al ...