1. A mis trece, me desvirgo mi perro y me cogió mi padrastro.


    Fecha: 17/08/2026, Categorías: Gays Zoofilia Autor: Sofia50, Fuente: SexoSinTabues30

    ... dejaba de atraerme mi mascota, cediendo hasta convencerme, y por supuesto que él me buscaba, ya su intención de montarme era más que evidente, hasta que una tarde aprovechando que estaba solo lo traje a mi habitación, cerré con llave por precaución, desnudándome comenzando los jugos previos con mi mascota.
    
    Estaba muy excitado, con mi verga erecta, jugando con mi perro, colocándome para que me montase, que cada vez que lo intentaba, me excitaba muchísimo, estaba dispuesto a sentir su penetración, lamia mi culo como tratando de lubricarlo, para inmediatamente montarme, subía bajaba, se la hacía difícil, me quedaba quieto para tratar de ayudarlo sin poder llegar a ensamblarse.
    
    Una y otra vez, sin mayor éxito, hasta que creo que ese contacto y ese deseo frustrado, me hizo tener una eyaculación, que por supuesto lamio, pero de ahí no paso a mayores, no podía esperar demasiado por la posible llegada de mis padres, dejando todo para una próxima vez, más productiva.
    
    Días después, se presentó una nueva posibilidad de quedarme solo, lo saque al jardín me desnude, y comenzamos con los jugos previos, corridas, besos de lengua, lamidas y todo aquello que nos estimulaba, creo que sentía una cierta morbosidad saber que alguien podría llegar a vernos, pero solamente desde algún edificio de altura y con prismáticos.
    
    No tardó demasiado en tratar de montarme, pero parecía más obsesionado en hacerlo, subidas y bajadas, su verga roja salía y desaparecía, comprobando que su ...
    ... excitación era evidente, alterándome al comprobarlo, hasta que traté de ayudarlo teniendo su miembro, donde los empellones que me hacía rosaban mi abertura, aferrándose con sus patas delanteras, entrando en un estado de ímpetu intentando penetrarme, estaba emocionado, mientras mi corazón latía apresuradamente.
    
    Hasta que se produzco lo buscado, sintiendo como su punta, entraba en mi cavidad rectal, ante ese arrebato canino, gran parte de su tronco, accedió a mi intimidad, donde el volumen de su miembro pareció adquirir mayor dimensión, gritando por la sorpresa y parte por la gran molestia, aferrándome más fuertemente, hasta que ante mi sorpresa, quedamos abrochados, sintiendo su esperma regar mi interior, intentado salirse, aunque su bola retenía su aparato en mi interior.
    
    Realmente me asusté, pensando que podría llegar a venir alguien, sin saber qué tiempo estaríamos así, mientras Káiser, pretendía salirse arrastrándome como si fuese su perra.
    
    Intentando detenerlo gritándole o detenerlo por sus patas, pensando que no lo volvería a hacer, prometiendo cosas, si podría liberarme de esa situación. Hasta después de casi 15 o 20 minutos logramos liberarnos, lamiendo mi ano, expulsando su simiente, hasta que se fue a un rincón a lamer su verga aun erecta.
    
    En ese momento pensé que había sido una experiencia, que no volvería a repetir, por unos días intente no hacer nada con mi perro, aunque aparente a él, le debe haber agradado dado que me buscaba, haciendo movimientos propios de ...
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