1. Inquilina prohibida #3


    Fecha: 17/08/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Blanca Steel, Fuente: TodoRelatos

    Laura se había levantado de la cama con cuidado, procurando no despertar a Marco, que ya dormía profundamente a su lado. El silencio en la habitación contrastaba con el latido aún acelerado de su cuerpo. Caminó medio desnuda hasta la cocina, buscando calmarse con un vaso de agua fría. La luz tenue del pasillo la envolvía mientras sus pasos suaves cruzaban la casa.
    
    Había tenido un orgasmo intenso con Marco, y, sin embargo, su cuerpo seguía vibrando. No era solo deseo. Era algo más profundo, más visceral. Una excitación que no se apagaba, que parecía haberse avivado más aún con el paso de los minutos.
    
    Se apoyó en la encimera con el vaso en la mano, el agua olvidada, mientras intentaba entender lo que le ocurría. Tal vez era el alcohol, tal vez el morbo acumulado. Pero había una verdad irrefutable palpitando en su interior: estaba más cachonda que nunca. Y lo que había sentido mientras hacía el amor con Marco la tenía muy confundida.
    
    Y fue entonces, con la mente aún nublada y el deseo corriéndole por las venas, cuando tomó una decisión precipitada. Una de esas que se sienten como un impulso, que no pasan por el filtro de la razón. Se irguió, respiró hondo, y caminó por el pasillo sin preocuparse de cubrirse. Desnuda de cintura para abajo, cubierta solo por el fino tanguita. Con el corazón latiendo con fuerza y el cuerpo todavía temblando, fue en busca de algo que no se atrevía a nombrar, pero que deseaba con cada fibra de su ser.
    
    Y al otro lado del pasillo, ...
    ... Roberto no podía imaginar lo que estaba a punto de suceder. Sumido en su momento íntimo, dándose placer con unos gemidos que, sin él darse cuenta, se habían desvanecido y habían dejado paso al silencio típico de su hogar, no escuchó llegar a Laura al otro lado de la puerta.
    
    Cuando Laura llegó a la puerta, empujada por su deseo y la curiosidad creciente, con la excusa de pedirle disculpas por el ruido a Roberto, empujó la puerta sin pensar y la abrió de par en par para descubrir a su compañero en mitad de ese acto tan íntimo.
    
    Roberto, avergonzado por la situación y furioso por no haber estado atento, se tapó tan rápido como pudo con un cojín, y no pudo esconder su cara de bochorno.
    
    Laura ahogó un grito esforzándose en no despertar a Marco. Entró y cerró la puerta de golpe, apoyando la espalda en ella.
    
    —Lo siento muchísimo, Roberto, joer, qué tonta he sido. No he llamado al entrar, perdona —dijo Laura, muy arrepentida por lo que acababa de hacer, pero sin entender muy bien por qué había entrado y cerrado la puerta detrás de sí.
    
    Roberto, patidifuso y con su miembro aún palpitante escondido bajo el cojín, no supo qué decir. Así que se quedó callado, mirando a Laura de pie en la puerta, sin pantalones y con el diminuto tanga tan apretado contra su piel, que se le marcaban perfectamente los labios.
    
    —Esto... Qué vergüenza. Perdona por interrumpir, Roberto, de verdad, yo... yo no... Quería pedirte disculpas por el ruido —dijo entonces Laura, acercándose a los pies de la ...
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