-
Inquilina prohibida #3
Fecha: 17/08/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Blanca Steel, Fuente: TodoRelatos
... cama. —Esto... —intentó continuar Laura, pero, sentada ahora en la cama, con lo que acababa de ver al alcance de su mano, ya no le salían las palabras. —No, no te preocupes, esto, perdóname a mí por la indecencia, yo, quiero decir... —balbuceó Roberto, que, a pesar de ser un hombre formal y contenido, en ese momento fue incapaz también de articular palabra. A Laura la empezaron a perturbar pensamientos indecentes. Y, a pesar de la situación embarazosa, vio confirmada su teoría sobre el tamaño del miembro de Roberto y cómo este, al parecer, estaba disfrutando de lo que escuchaba. Eso, por algún extraño motivo, excitó muchísimo a Laura, más de lo que ya lo estaba. Laura se preguntó dónde había estado toda su vida esa parte de ella misma tan atrevida y desvergonzada que, en ese momento, empezaba a disfrutar de la situación. Ya que sentía cómo tenía todo el placer que deseaba al alcance de su mano. Roberto, por su parte, por muy avergonzado que estuviera por haber sido descubierto en esa situación por su compañera de piso, no podía negar que su erección era aún más exagerada incluso que cuando se imaginaba a Laura en posiciones indecentes. Y es que tenerla tan cerca y sin pantalones, con tanta piel a la vista y con esa carita, mezcla de arrepentimiento y disculpas, le provocaba más que cualquier otra situación. Durante unos instantes ninguno dijo nada. Pero no se les hizo largo ni incómodo el silencio, ya que ambos mantenían una lucha interna entre la decencia y el ...
... deseo que esa situación les provocaba. Laura estaba sorprendida por esa sensación tan intensa que parecía haber tomado el control de su cuerpo. Roberto, en cambio, luchaba por retomar el control de la situación a pesar del deseo que sentía. Pero ninguno de los dos hizo ningún movimiento. Laura no se retiró, Roberto no le pidió que se fuera. Fue entonces cuando, sin una sola palabra, sus miradas se encontraron con una claridad nueva. Una especie de pacto silencioso se selló entre ambos. No había necesidad de admitir lo que estaban sintiendo, ni de explicarlo. El ambiente cargado de deseo hablaba por ellos. Decidieron dejarse llevar, sabiendo que cada segundo era una concesión peligrosa, pero inevitable. Y, sin embargo, una sombra cruzaba sus pensamientos. Marco, el novio de Laura, dormía en la habitación de al lado. Su presencia, lejos de frenarles, parecía añadir una capa más de electricidad a la atmósfera. Un riesgo que debería haber enfriado la situación, pero que la intensificaba aún más. En especial a Laura, que se sentía encendida como nunca. El hecho de que su novio estuviera tan cerca, ajeno a todo, le provocaba un cosquilleo prohibido en el estómago. La culpa estaba ahí, agazapada, pero el deseo la sepultaba bajo una oleada de excitación. Sabía que lo que estaba ocurriendo era una locura... y, sin embargo, no quería detenerlo. Roberto también lo sabía. Y, aun así, no apartó la vista de ella. Entonces sucedió lo más inesperado. Laura acercó su mano a ...