1. Hija lesbiana: Papá me fuerza


    Fecha: 18/08/2026, Categorías: Incesto Autor: Lena Hache, Fuente: TodoRelatos

    Eran las seis de la mañana. Yo no había podido pegar ojo en toda la noche a causa del calor. Para entretenerme llevaba masturbándome varias horas. Me ponía porno lésbico y cada vez que estaba a punto de llegar al orgasmo paraba para que mi libido no desapareciese. Me quedaba con las ganas de correrme y eso me calentaba mucho. Cambiaba de vídeo y vuelta a empezar.
    
    Papá se levantó para ir a trabajar y me pilló. Pasó por el pasillo y se detuvo al ver la luz de mi pantalla. Yo no me enteré hasta que sigilosamente se acercó a mí y me susurró:
    
    - El vídeo es muy excitante, pero a tino debería gustarte ver a dos mujeres follando. Le vas a dar un disgusto a tu madre.
    
    Yo paré de masturbarme y bloqueé el teléfono, pero fue inútil. Papá ya me había descubierto.
    
    - Ahora tengo prisa, pero esta tarde, cuando vuelva del trabajo, tú y yo vamos a tener una charla. - Me dijo con cara seria.
    
    Me desconcertaba que fuese un drama que yo e muriera de ganas por comerme un coño y que una chica guapa me lo comiera a mí. Mis padres siempre se habían mostrado muy abiertos sobre la sexualidad. No consideraban el sexo un tema tabú y siempre hablaban de los homosexuales con normalidad, sin ningún tipo de rechazo. Por eso no llegaba a entender que a papá le pareciera mal mi orientación sexual.
    
    No pude dejar de pensar en el tema durante ningún momento del día. No me concentré en clase, no me enteré de lo que hablaban mis amigas en el recreo. Alguna vez saqué los libros de una asignatura ...
    ... diferente a la que me tocaba en ese momento e incluso me equivoqué de aula una vez. Acabé en la sala de música cuando tenía clase de dibujo, que estaba en la otra punta.
    
    Volví a casa y papá no había llegado aún. Era lo normal, ya que no solía llegar a casa hasta casi la hora de la cena. Estuve charlando con mamá intentando tantear si ella sabía algo. No parecía que supiese nada, pero yo no sabía si fiarme después de la reacción tan inesperada que tuvo mi padre. De la misma manera que él había reaccionado enfadándose, mamá podía haber decido reaccionar ignorándolo. Estaba cada vez más desconcertada.
    
    No merendé porque el estómago se me revolvió por la cantidad de emociones que estaba sintiendo al mismo tiempo. Además de desconcertada, estaba avergonzada, insegura, triste y un poco acobardada. Me metí en mi habitación y me tumbé en la cama a ver mis redes sociales para distraerme mis malos sentimientos mientras esperaba a que llegara papá y me sacara, por lo menos, de la angustia de no saber qué esperar.
    
    Se acercaba la hora de que papá llegara a casa y el corazón se me aceleraba. Sentí la puerta de casa y sentí las palpitaciones de mi corazón como si estuviera dentro de mi cabeza. Pasarían dos o tres minutos hasta que apareció mi hermana pequeña para decirme que bajara a cenar, pero se me hicieron eternos.
    
    Bajé con lentitud, sin atreverme a enfrentarme a esa situación. No tuve el valor de mirar a papá a la cara en ningún momento. Casi no hablaba, sólo para responder ...
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