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Hija lesbiana: Papá me fuerza
Fecha: 18/08/2026, Categorías: Incesto Autor: Lena Hache, Fuente: TodoRelatos
... alguna pregunta, y siempre lo más escuetamente posible. Engullí la comida sin parar y pedí permiso para volver a mi habitación aunque los demás aún no hubiesen terminado. Mamá no quería dejar que me fuese, pero papá intercedió por mí. - Déjala. Se sentirá mal. Igual la ha dejado algún novio. - Dijo él con ironía. - Pero... - Dijo mamá antes de que papá la cortara. - No pasa nada, por lo menos ha cenado. Por lo demás ya es mayor. - Bueno... Venga, puedes subirte. - Accedió finalmente mi madre. Subí y volví a tumbarme en mi cama con mi móvil y mis redes sociales. Papá subió en cuanto terminó de cenar. - Hola. Mamá se ha quedado preocupada. Deberías ser más considerada con sus sentimientos, no deberías preocuparla. Pero tranquila, yo te voy a enseñar a volver al buen camino. - Me dijo mientras se sentaba en mi cama y su mano, sobre mi nalga, meneaba mi culo. Yo llevaba un pantalón muy cortito de deporte que era muy viejo y me quedaba pequeño, por lo que casi todo mi culo asomaba por fuera. Él me lo intentó bajar, pero yo lo agarré con fuerza y conseguí que no lo hiciera. Él no insistió. Se tumbó a mi lado y metió su mano por mi camiseta, holgada y aún más vieja que el pantalón. No llevaba sujetador, por lo que pudo tocarme las tetas sin ningún problema. - Relájate cariño, que te voy a curar. Te voy a enseñar a ser normal. Sólo déjame quererte. - Me dijo al oído. Yo me aparté como pude. Él cambió de actitud y me arrancó el pantalón de un tirón. Rasgo ...
... las costuras y el pantalón salió volando. Mi coño quedó al aire. - ¡Uy! Esto es peor de lo que pensaba. ¿Cómo puede ser que no lleves braguitas? Eres una guarra. - Me dijo con una sonrisa malvada. Yo intentaba echarlo a patadas, pero no tenía ángulo para darlas con fuerza y él era capaz de resistirlas. Consiguió ponerse encima de mí y neutralizarme. Su mano violaba mi coño. Yo me quejaba, pero no tenía manera de zafarme. Él no paró hasta que me tranquilicé. Entonces se levantó y se desnudó mientras me ordenaba que me quitase la camiseta. Yo no le hice caso en un principio, pero acabé obedeciendo después de que me amenazara con arrancármela de la misma manera que me había quitado el pantalón. Me puso bocabajo y se tumbó encima de mí. Me desvirgó metiendo su pene en mi vagina mientras me susurraba guarradas al oído. - ¡Uf! Que guarra eres. Virgen y degenerada. ¿Cómo sabes que no te gustan las pollas si no las has probado? Pedazo de puta. ¡Zorra! - ¿Quién te ha dicho que no me gustan las pollas? - Le dije casi llorando. - ¡Ah! ¿Te gustan? - No, pero hasta ahora no te lo había dicho, lo habías dado tu por hecho. - Conseguí pronunciar intentando ser desafiante. Sus empujones no paraban. Me tiraba del pelo con una mano. La otra la metía a la fuerza entre mi torso y el colchón para conseguir manosearme una teta. Se corrió dentro de mí y dos minutos después volvió a follarme. - No voy a parar hasta que te corras. Te follaré las veces que haga falta. Si te ...