1. The last of us -El Mundo Oscuro- 11. Elecciones


    Fecha: 18/08/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: relatosAnneyJohn, Fuente: TodoRelatos

    ... me dejó pasar, los perros no me gruñeron, era buena señal, aunque nos seguían ahí dónde fuéramos, sin perderme de vista, igual que aquél hombre.
    
    La casa tenía dos plantas, con ventanas tapadas por tablones y sábanas, dentro hacía calor, había una escaza luz generada por un generador de combustión, aunque lo encendían solamente durante unas horas al día, y fuera, en el patio, una hoguera, quemaba residuos y algún que trozo de cuerpo desmembrado. Antes de que pudiera ni siquiera girarme dijo:
    
    —Quemo los residuos y los cuerpos que me encuentro solo para evitar cualquier tipo de enfermedad, Soy Eduardo por cierto —dijo, cerrando la puerta detrás de mí—. Detrás de él apareció una chica. Esa es Laura, mi mujer. —dijo señalando a una mujer que limpiaba patatas en la cocina. Morena, piel pálida, unos años más joven que él, con mirada triste.
    
    Por último me sorprendió ver a una niña, tendría entre siete y nueve años. Me miraban como si no hubieran visto a nadie nuevo en mucho tiempo. Ver a esa niña, provocó en mí una relajación en mis músculos, en mi intuición, creyendo que estaba a salvo en esa casa.
    
    —¿Cómo te llamas? —preguntó Laura, sin mirarme directamente.
    
    —Anne.
    
    —¿Y de dónde vienes, Anne?
    
    —De todos lados supongo, aunque solía vivir en Madrid.
    
    Eduardo se rio con ganas. Fue la única vez que lo hizo en todo el rato.
    
    Me ofrecieron sopa caliente, pan duro, agua limpia. La cena fue silenciosa, salvo por los murmullos del fuego. La niña se fue a dormir ...
    ... pronto con Laura, quedándome yo a solas con Eduardo.
    
    —Tú puedes dormir aquí —me dijo Eduardo, dejando una manta gruesa sobre el sofá.
    
    Pero antes de retirarse, se quedó de pie junto a mí. Demasiado cerca para mi gusto, olía a humo, a sudor rancio.
    
    —Aquí no hay sitio para mentiras, Anne. ¿tienes a alguien contigo?
    
    —No, te lo dije antes, estoy sola.
    
    Se agachó, a mi altura. Su mirada era como un cuchillo apoyado en el cuello.
    
    —Aquí todo se paga. Y no todo se paga con balas ni con comida ni con sexo.
    
    —¿Y qué crees que puedo darte?
    
    —Tu vientre.
    
    No respondí. No reaccioné. Solo lo miré.
    
    Se fue, sus palabras no paraban de retumbar en mi cabeza, no podía dormir, que quería decir con sus palabras? que le pasaba a mi vientre? En mitad de la noche, escuché pasos.. Saqué el cuchillo de mi cintura y no me moví. Era Laura.
    
    —¿Estás despierta? —susurró.
    
    Asentí. Se sentó a mi lado en el sofá. Tenía el pelo suelto, los ojos húmedos.
    
    —No le hagas caso por favor, Eduardo está roto pero no es mala persona. Solo... solo busca desesperadamente un hijo.
    
    —¿Es tu marido?
    
    —No exactamente. —Bajó la mirada—. Me encontró i me salvó de una muerte segura... o algo pero, del Clan de la Luz.
    
    Esas palabras hicieron que todo mi cuerpo se contrajera, recordando todo lo que había pasado con ellos, y que todavía, me debían estar buscando, a mi y a Silvia, ya que con suerte de Jules los habíamos podido dejar atrás en Pueblo Neutro, -¡Joder! Estaban pisándome los ...
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