1. The last of us -El Mundo Oscuro- 11. Elecciones


    Fecha: 18/08/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: relatosAnneyJohn, Fuente: TodoRelatos

    ... talones!.-
    
    —¿Y la niña?
    
    —No es mía, ni suya. La niña... no sé de dónde vino. Solo apareció un día, los perros la trajeron.
    
    —¿Y por qué sigues aquí Laura?
    
    Me miró, y tragando saliva se dispuso a continuar:
    
    —Porque hay peores monstruos allá afuera como te he dicho, y al menos aquí sé lo que me espera cada noche, aunque no puedo complacerle del todo y eso no me deja estar tranquila.
    
    —¿Cómo que no puedes complacerle, a qué te refieres?
    
    —Eduardo esta cegado por una depresión, su mujer murió durante el día del apagón, embarazada de 8 meses, de una niña. Lo perdió todo, desde de entonces, solo quiere poder recuperar a su pequeña, busca desconsoladamente poder tener una hija, y el problema es que yo no puedo dárselo, por casualidades de la vida, siempre he sido infértil.
    
    —Eduardo abusa de mi cada noche, dice que cuando más follemos más posibilidades habrá de que me quede embarazada, pero no es así, esto Eduardo no lo sabe, no he sido capaz de decírselo por si me mata y cuando llegó la niña, todo cambió, empezó a tratarme bien, a decir que era su mujer y ella nuestra hija... no sé...no sé que pensar de todo ello.
    
    —Joder que puto mal rollo ostias....
    
    —Vete ahora que puedes, sino, no dejara que te vayas, una mujer joven, fuerte y fértil como tu...
    
    No pegué ojo en toda la noche...Amaneció turbio. Laura preparaba el desayuno en silencio. Eduardo apareció sin camisa, con una botella en la mano.
    
    —¿Dormiste bien invitada?
    
    —No demasiado, pero sigo viva, ...
    ... así que sí.
    
    —Buena respuesta.
    
    Se sentó a mi lado, ofreciéndome un trago.
    
    Se me acercó más a mí, y con su mano, la puso en la parte baja de mi espalda, casi donde empezaba mi culo y acarició mi cuchillo, lento, hasta que sus dedos tocaron mi carne. Su mano era áspera, como si fuera a grabar su tacto en mi piel.
    
    —Bonito cuchillo, dijo-. -Podrías quedarte....aquí hay orden, comida, agua caliente. Laura está cansada, la quiero, pero no ha podido darme lo que tanto ansío de momento. Tú podrías ocupar su lugar.
    
    —No estoy en venta, lo siento.
    
    Vi la rabia en sus ojos. Pero también algo más: hambre de conseguir su objetivo. Recogí mi mochila. Laura no dijo nada, pero me apretó la mano al irme, sus ojos querían decirme algo más que todavía no lograba entender.
    
    Antes de cruzar la verja, escuché la voz de Eduardo a mi espalda:
    
    —Volverás, todas vuelven. Allá afuera nadie cuidará de ti como yo lo haría.
    
    No contesté, solo caminé sin mirar atrás, apiadándome de Laura y de esa pobre niña. El sol buscaba su lugar entre nubes sucias, la carretera seguía allí, como una cicatriz abierta, y yo... yo seguía andando, con el alma un poco más jodida, y pensando en ese encuentro cuando de repente un escalofrío como nunca antes había tenido recorrió todo mi cuerpo.
    
    Me paré de repente, mis ojos se abrieron de golpe y me costaba respirar, estaba tan en defensa y alerta para proteger mi cuerpo que apenas había podido darme cuenta, como si mi cuerpo hubiera sido atravesado por ...
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