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The last of us -El Mundo Oscuro- 11. Elecciones
Fecha: 18/08/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: relatosAnneyJohn, Fuente: TodoRelatos
... Eduardo... —¿Te parece que he tratado mal a Laura? —Parece que la tienes adiestrada, como una esposa modelo. —No se queja, pero de momento no puede darme lo que más quiero. —¿Un hijo? Sonrió, ahora su mano se posó en mis piernas. No me aparté. —Tú podrías Anne. Eres fuerte, joven, y muy atractiva la verdad, no sé como todavía no te ha comprado o secuestrado algún hombre, con lo que últimamente corre por estas tierras. —Y tú eres un cabrón desesperado —pensé en mi interior. Él rio. Me tomó del cuello, suave, su boca se acercó a la mía. No lo detuve.A veces, para cazar a un lobo, hay que vestirse de cordero. Me besó con una pasión salvaje, como alguien quien hace mucho tiempo que no besa a una mujer con ganas y que sea correspondido, notaba su lengua asquerosa entre mis dientes, entre mis labios, en busca de la mía, repasó cada rincón de su mi boca mientras con una mano seguía cogiéndome del cuello y con la otra palpaba mi figura, mi cuerpo de arriba a abajo. Notaba restos de su saliva colándose entre mis labios, empapándome la boca, su lengua sudorosa, su mano, ahora encima de mis pechos, sobándolos, midiéndolos, primero uno, después el otro. Hasta que terminó. Me levantó, y cogiéndome de la mano me dirigía hacía unas escaleras invitándome a subir. En la habitación, se empezó a desnudar con una mezcla de ansiedad y reverencia, mientras entonaba un cántico que no llegaba a comprender, como si quisiera rendir culto para convertirme en algo ...
... sagrado, o si estuviera recitando algún tipo de ritual. Me tumbó en la cama. Su cuerpo, viejo y gordo, pero fuerte, se movía como alguien que aún se cree dueño de algo. Me obligó a levantarme el jersey y me besó el vientre. continuaba susurrando cosas ininteligibles sobre semillas, futuro, reconstrucción. Me acarició con la devoción de un fanático. Su lengua bajó por mi vientre mientras murmuraba: —Tú puedes salvarme, Anne. Tú puedes darme una razón para vivir... Fingí placer. Fingí que me abría, que lo deseaba, que me rendía a sus brazos. Me aferré a la sábana, no por goce, sino por rabia contenida, empezó a quitarme la ropa, primero el jersey, quedándome con mis pechos al aire, después me desató los pantalones, apareciendo un pequeño tanga de encaje blanco que compré en Pueblo neutro... A Eduardo le gustó, seguramente no, estaba completamente segura que nunva había estado nunca con una chica como yo. Eduardo me giró, ahora me encontraba a cuatro patas dándole la espalda, notando como ahora adoraba a mi culo enfundado en ese mini tanga, me daba azotes, tiró de mi tanga hacía un lado, y escuche como su respiración forzada se aceleraba. Se bajo los pantalones y apareció una polla no muy grande, pero unos buenos huevos grandes y cargados y peludos, como si hiciera tiempo que esos huevos no descargaban todo su arsenal. —Estaba esperando este momento-. dijo. Aproveché ese momento mientras se desnudaba cogiendo mi cuchillo y escondiéndolo bajo la almohada de la ...