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El viejo de La apuesta parte 8
Fecha: 22/08/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Lanfasone1, Fuente: TodoRelatos
LA APUESTA Parte 8 Era como una pesadilla, como suele suceder en los sueños, todo sucedía lentamente y yo quería gritar y las palabras no salían de mi boca, quería mover un brazo y este no me respondía. El hombre avanzó hasta ponerse a mi lado, como un fantasma, era una aparición desde otro plano de la realidad. Miré su figura alta y magra, el lunar cerca de la boca, la piel morena, el pelo renegrido. Antonio, el chulo del lugar, sonreía a mi lado, Carla no podía verle pues su cabeza colgaba del otro lado de la cama, ahora el viejo le había metido la verga en la boquita y estaba ocupada en eso, ni siquiera se había dado cuenta de la aparición del intruso. Antonio me hizo una seña de que guardara silencio, llevándose el índice a los labios, como esa vieja imagen de la enfermera pidiendo silencio en los hospitales, antes de que el ruido fuera el amo y señor de todo sitio. Y entonces el fantasma comenzó a moverse, dio dos pasos hacia adelante, las piernas de ella enfundadas en esas botas altas se retorcían sobre la cama, los tacos agujas se clavaban en el cubrecama arrugado. El viejo seguía amasando y estrujando las tetazas. Antonio se mordió el labio inferior, se acercó a la cama y una mano morena y de uñas blancas aferró el tacón de una de las botas y luego el tobillo enfundado en cuero y la otra mano hizo lo mismo. Y luego las manos subieron por las botas y mi expectación y nerviosismo llegó al punto máximo cuando por fin tocaron piel, las manos ...
... sobre las rodillas con hoyuelo de mi esposa, las perfectas rodillas y las grotescas manos y ella debe haber pensado que era yo quien la acariciaba y escuchaba el ruido acuoso de la mamada y la lengua repasando los huevos del viejo y veía la espalda flaca de ese hombre inclinado sobre ella, acariciando las rodillas de ella y luego subiendo un poco más, apretando los muslos carnosos, dejando la marca de sus dedos allí, no solo acariciando sino apretujando la carne. Y Carla suspiraba y gemía ahogadamente, con la boca llena de polla, con las manos del viejo sobre las tetazas y con las manos de Antonio que iban subiendo por sus muslos. Y se retorcía de placer con esos dos pares de manos sobre ella y la mano del más joven tocó el borde interno de los muslos macizos, acarició el borde los labios vaginales, por sobre el tanga, recorriendo esos íntimos pliegues y luego metiendo un dedo por dentro del tanga y ella suspiraba cada vez más fuerte. _Mira que bueno….zorrita……..dos machos para complacerte…….para date polla por todos tus agujeros de puta….._dijo el viejo y esa voz era un estímulo más, aparte de las cuatro manos sobre ella, aparte de esa polla en la boca. Y luego las manos morenas de Antonio corrieron la tira del tanga hacía un costado y un dedo hurgó allí, entre los labios vaginales, un poco más oscuros que el resto del pubis y jugó con el clítoris hinchado y luego penetró la vulva rosada, ese dedo grueso y largo se metía dentro de ella, invadía su intimidad, la ...