1. El viejo de La apuesta parte 8


    Fecha: 22/08/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Lanfasone1, Fuente: TodoRelatos

    ... avasallaba y yo estaba como petrificado, sin poder hacer, nada, solo sentía a través de mi polla, solo respiraba a través de ella y el dedo entraba y salía del coño empapado, la sometía, la vejaba y ella suspiraba cada vez con más fuerza y otra mano fue hasta las tetazas y se confundió y superpuso con las manos del viejo y maltrató un pezón y apretó toda la consistencia esponjosa de esos pechos exuberantes y ahora el dedo penetraba cada vez con más fuerza y luego eran dos dedos como un estilete de carne y las piernas con las botas altas de puta, perdían el control de sus movimientos y los dedos se clavaban hasta los nudillos con un ruido sordo al chocar contra el pubis y ese apuñalamiento de coño y otra mano que iba hasta el cuello expuesto de ella y las manos del viejo estirando los pezones y me puse de frente a ellos y Antonio sonreía y el viejo también, sonreían de manera cínica y despiadada, porque sentían ese cuerpo joven de hembra perder el control, agarrotarse los miembros de yegua joven, tensarse los músculos y los miembros femeninos, próximos al estallido nervioso y final del orgasmo, próximo a la liberación de toda esa energía sexual condensada, como nubes repletas de agua que romperían en aguacero.
    
    Y finalmente sucedió, Carla comenzó a correrse, sin soltar la polla de ese viejo dentro de su boca, las botas de cuero golpeando las piernas de Antonio, las piernas descontroladas en su temblor, todo el cuerpazo largo y flexible de esa mujer de bandera de 28 años, ...
    ... deshaciéndose y retorciéndose de placer en las manos de esas dos bestias.
    
    Y entonces Antonio puso sus manos en los bordes del tanga y comenzó a tirar hacia abajo y ella apenas se daba cuenta de lo que estaba pasando, de que un extraño la estaba desnudando y yo sé que debí intervenir, que al menos debí ponerla sobre aviso de lo que estaba pasando, igual no hubiese cambiando nada, pero debería haberlo hecho, pero no podía, solo podía cascarme la polla erecta y mirar, como desde atrás de un vidrio esmerilado.
    
    Mirar como ese hombre se arrodillaba al borde de la cama y hundía su cabeza morena en el coño ofrecido de mi esposa y luego ver como ella sentía esas nuevas tensiones en el cuerpazo potente, nuevas impresiones y estímulos sobre los sentidos, cuando la lengua gorda y morada de ese sujeto recorrió toda la raja húmeda y luego mordió el clítoris y lo apresó entre sus labios y la lengua golpeteaba sobre la carme indefensa y la percutía, lanzando ondas de placer sobre el cuerpo en éxtasis.
    
    Y ella flexiono las piernas y los tacones de las botas se clavaron en la cama, dejando un surco allí y Antonio cogió el culazo con las dos manos levantándolo un poco, las manos sobre los glúteos carnosos y la boca devorando ese manjar embebido de flujos que era el dulce coñito de Carla.
    
    Y el viejo había vuelto a irse hacia adelante y ahora la lengua de ella otra vez sorbía el culo seboso y la polla estaba encastrada entre los tetones.
    
    _Pásame el aceite, chico_ me dijo el viejo, cogí ...
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