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Profesora particular (13): Adiós a las clases y...
Fecha: 22/08/2026, Categorías: Hetero Autor: Jano, Fuente: CuentoRelatos
... y que no sabía de qué me hablaba. Y claro, me enseñó las fotos. En una se me veía completamente el culo bajo la faldita, poco más que un cinturón, me quería morir de vergüenza. Pero es que en otra llevaba un vestido muy escotado y sin sostén. Después me mostró, muy disgustado, unas en qué los pantaloncitos muy cortos dejaban mis nalgas al aire y marcaban mucho mis labios vaginales. En las siguientes el top era tan estrecho que casi no me cubría ni las aureolas… Me preguntó, muy agresivo, si es que trabajaba de puta. Me supo muy mal, pero no sabía qué decirle ni qué excusa poner. Y menos cuando me preguntó que por qué iba a esa casa a las dos del mediodía si no tenía clase hasta las cinco. Y por qué no salía hasta las ocho si las clases a los chicos eran de 5 a 7. Intenté que no se disgustara y le besaba y acariciaba. -No te enfades, Gustavo. No tiene importancia. Sabes que me gusta ir como quiera, sin que nadie me diga cómo debo vestir. Y sí, es cierto que algunos días voy más tiempo a dar la clase. Es porque… o sea… los chicos… bueno, les cuesta y necesitan más atención. -¡Pero si ellos no vienen hasta las cinco! -Oh, no… esto… a ver… -Esther, no puedo confiar en ti. Creo que es mejor que lo dejemos. -No, Gustavo, de verdad. ¡Sabes que te quiero! -Pues dame alguna explicación, que sea mínimamente convincente. -Gustavo, no seas celoso, los celos no son buenos. Yo… o sea… mira, espera, no te enfades – le acaricio las mejillas y le intento dar un beso ...
... en la boca, pero él aparta su cara – Oye, de verdad, yo no quiero que lo nuestro se acabe, al contrario, te quiero de verdad. Te lo voy a demostrar. Mira, para que veas cuánto te amo y quiero que seas feliz, hoy te voy a dejar hacer algo que nunca antes, con ningún novio… Sé que a los hombres eso os flipa y te agradezco que nunca me lo hayas pedido, ni siquiera insinuado, que me hayas respetado como una señorita. Ven, ven, Gustavo. Me subo la falda hasta la cintura y me bajo las bragas hasta los tobillos. Él casi ni me mira. Le doy la espalda, me arrodillo y pongo los codos en la butaca. Levanto el culo para él, sabiendo que la visión será irresistible. -No, Esther, vístete. No estoy de humor. Déjalo. -Gustavo, no lo entiendes. Mira – contorneo el culo, me introduzco un dedo en el ano y luego lo huelo y lo lamo. Le guiño un ojo. Luego me penetro el ojete con un par de dedos. Abro el agujero para mi novio – Voy a dejar que me folles el culo. Serás el primer novio a quien se lo permito. -Esther, eso es una guarrada. Una señorita no… -¡Es para que veas que para mí eres importante! ¡Dejaré que me encules! – sollozo. -¡Me daría asco, Esther! Nunca me imaginé que… cada vez veo más claro que no eres más que una puerca. ¡Quién sabe lo que habrás hecho en esa casa! -No digas eso, Gustavo. ¿Es que acaso no te gusta mi culo? – lo contorneo muy sexy. -Por favor, no seas tan cerda. ¡Nunca pensé que eras tan marrana! -¿Pero por qué? – lloro – ¿Porque en prueba de ...