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Bajo la lluvia de vapor
Fecha: 23/08/2026, Categorías: Poesía erótica, Autor: manum, Fuente: RelatosEróticos
Acompáñame al baño, que ya está prácticamente listo. Sé que el morbo empieza a invadir la habitación sólo por que tenemos la oportunidad de examinarnos mutuamente. Las miradas que hemos estado lanzándonos durante la cena no dejaban lugar a dudas – esta noche no terminaría con un apretón de manos educado. Tú, con ese vestido negro que se aferraba a tus curvas como un amante desesperado, y yo, con el deseo palpable que nublaba mi usually impecable compostura de empresario. El agua comienza a caer sobre tu cuerpo, y observo cómo las primeras gotas trazan caminos plateados sobre tu piel. El calor de la noche madrileña contrasta con la frescura del líquido que se derrama sobre nosotros, creando una sinfonía de sensaciones que hace que se me erice la piel. El vapor que inunda la habitación ya comienza a relajar los músculos y a desvanecer el cansancio del día, pero intensifica otro tipo de tensión – esa electricidad que salta entre nuestros cuerpos separados por apenas centímetros. En un acto de intimidad y sensualidad involucro al jabón, que también me sirve de pretexto para acercarme a tu monumental cuerpo. La pastilla de sándalo y vainilla se desliza entre mis manos antes de comenzar mi peregrinación por tu geografía particular. Lo recorro completamente, explorando con curiosidad cada uno de sus rincones. Comienzo por tus hombros, donde la tensión se acumula después de largas horas de trabajo, y mis dedos trabajan esa rigidez hasta convertirla en sumisión. Desciendo por tu ...
... espalda, sintiendo bajo mis palmas el arqueo de tu columna que se me ofrece como un secreto a voces. Memorizo la disposición de tus poros y luego desvanezco la capa jabonosa con un sugerente masaje que al mismo tiempo despierta la lujuria dormida en ti. Mis manos se detienen en la base de tu cuello, donde el pulso late acelerado – un pequeño pájaro enjaulado que delata lo que tu rostro serrado intenta ocultar. Cuando llego a la cintura, siento cómo contienes la respiración, y sonrío al notar que tu piel se eriza bajo mi contacto. Eres un poema de carne y hueso, y yo intento descifrarte con mis manos como si fueran versos urgentes. Llega tu turno, y aún temerosa repites la acción. Tomas el jabón con dedos que tiemblan levemente, y observo cómo tu mirada se concentra en la tarea como si temieras lastimarme. Noto cierto nerviosismo al recorrer las partes más viriles de mi cuerpo, pero el deseo te apodera en el masaje final con el que disfrutas mi carne. Tus manos, más suaves de lo que imaginaba, se atreven por fin a palpar mi pecho, sintiendo el latido acelerado que delata mi usually serena compostura. Cuando te agachas para enjabonar mis piernas, tu cabello me roza el muslo y contengo un gemido. De repente te giras para darme la espalda. El movimiento sugerente de tus caderas despierta mi longitud y el resto del agua que nos cubre empieza ahora a estimular la piel. Es como un millón de manos que estimulan cada milímetro, y son la excusa perfecta para incendiar todo el ...