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Bajo la lluvia de vapor
Fecha: 23/08/2026, Categorías: Poesía erótica, Autor: manum, Fuente: RelatosEróticos
... lugar. El agua corre entre tus nalgas y yo no puedo evitar colocar mis manos en esa cintura que parece diseñada para ser agarrada con deseo. Te giro hacia mí y por fin nuestros labios se encuentran en un beso que sabe a vino tinto y a promesas. Mis manos se entierran en tu cabello mojado mientras la lengua explora tu boca con la urgencia de quien teme despertar de este sueño. Noto cómo tus pezones se endurecen contra mi pecho, y bajo el agua, mi erección presiona tu abdomen como un recordatorio de lo que ambos deseamos. Bajo la lluvia constante de la ducha, mis labios descienden por tu cuello, mordisqueando esa piel tan suave que sabe a jazmín y mujer. Cuando tomo tus pechos en mis manos, siento cómo arqueas la espalda hacia mí, ofreciéndote completa. Mi boca se cierra alrededor de un pezón y tú gimes, un sonido gutural que se mezcla con el rumor del agua. Saboreo esta parte de ti como si fuera el manjar más exquisito, alternando entre la succión y la caricia con la lengua hasta que tus piernas flaquean. Te llevo contra la pared fría de azulejos, contrastando con el calor de nuestros cuerpos. El vapor nos envuelve como un tercer amante, testigo de esta intimidad robada al tiempo. Mis dedos bajan por tu abdomen, trazando círculos húmedos hasta encontrar ese monte de Venus que esconde todos tus secretos. Te abro con delicadeza, sintiendo cómo estás tan mojada que el agua de la ducha no puede disimular tu humedad natural. Cuando introduzco dos dedos en tu interior, ...
... un jadeo escapado de tus labios confirma lo que ya sabía – esta noche seremos amantes, sin pasado ni futuro, sólo este presente eterno bajo la lluvia artificial. Mis dedos se mueven dentro de ti con el ritmo que tu cuerpo me va marcando, mientras mi pulgar acaricia ese clítoris hinchado de deseo. Tus manos se aferran a mis hombros, tus uñas se clavan en mi piel y esa pequeña punzada de dolor me excita aún más. «Quiero oírte», susurro contra tu oído mientras aumento el ritmo. «Quiero oír cómo el placer te rompe en mil pedazos». Y así sucede. Tu orgasmo llega como un torrente, sacudiendo tu cuerpo contra mí mientras gritas mi nombre mezclado con improperios que no sabía que conocías. Te sostengo mientras trembles, besando tu frente y tus párpados cerrados, saboreando tu vulnerabilidad momentánea. Pero esto no ha hecho más que empezar. Sin darte tiempo a recuperarte, te giro nuevamente contra la pared y levanto una de tus piernas. La penetración es un único movimiento profundo que nos hace gemir al unísono. Estás tan ajustada a mí que siento cada uno de tus pliegues internos, cada contracción que todavía arrastra los ecos de tu reciente climax. El ritmo que marcamos es salvaje y primitivo. Mis caderas chocan contra tus nalgas con un sonido húmedo que se mezcla con el agua que sigue cayendo sobre nosotros. Te agarro de las caderas con fuerza, marcándote con mis dedos, queriendo dejar en tu piel el recuerdo de esta noche. Cada embestida es más profunda que la anterior, ...