1. Al fin lo conseguí con mi cuñada (2 de 3)


    Fecha: 23/08/2026, Categorías: Incesto Autor: Raul Joaquin, Fuente: CuentoRelatos

    Mientras regresaba a casa daba vueltas en mi mente los momentos vividos, me parecía un sueño, tanto deseé ese cuerpo durante tantos años y sin querer, sin siquiera prepararme se había dado todo y ella había sido mía y plenamente. Iba pensando cuando llegué a casa abrí el portón, entré el auto, voy caminando a la puerta donde me esperaba Verónica y me doy cuenta que no me había lavado, ni la cara, ni el pico, nada, ahora si quedará la cagada, no pude evitar que ella me abrazara y me diera un beso en la boca, creí que te demorarías más tiempo, dijo, dando un respingo por el olor de mi cara, pero no hizo ningún comentario, cosa que me asustó.
    
    Seguimos caminando a la cocina preguntándome como me había ido, que tenía la lavadora, si la había arreglado o no, etc. Cómo estaba Laura, que hacía cuando tu llegaste, como andaba vestida, ¡uf! Mil preguntas de un solo viaje, yo iba respondiendo a cada una de ellas, pero la noté rara. La embarré al no lavarme la cara o haberme duchado y comencé a divagar en mis pensamientos, mejor le cuento todo o me callo, si me callo y ella está sospechando algo voy a perder su confianza, perdería todo, ¿qué hago? me pregunté.
    
    Laura te sirvió almuerzo, me preguntó Verónica, me ofreció pero no quise quedarme para venir a almorzar contigo, dije, tomándola de la cintura y asestándole un beso en la boca, a que hueles me dice, es que al soplar la manguera del desagüe me ha saltado lavaza en la cara y en la ropa, cosa que le hizo mucha gracia a Laura que ...
    ... se ha reído a costillas mías. Como que creyó lo que decía pues no hubo ninguna objeción en retribuirme los besos, la abrace muy fuerte y le apreté el poto con ambas manos. Me ducho y vengo para que almorcemos, apúrate que quiero que nos acostemos a dormir una siesta, me dijo. Y
    
    o sabía a donde apuntaba tal siesta, era para ver como iba a estar el rendimiento. Me metí a la ducha un poco más tranquilo, yo sabía que podía responderle a Verónica en lo que me pidiera, pero vería como le contaba todo, prefería que lo supiera por mí que por Laura, pues había quedado muy sorprendido con lo que me contó Laura sobre las confesiones de hermanas. Bajé, almorzamos hablando de mil cosas, pero entremedio siempre había una consulta a lo de la mañana.
    
    Terminamos de almorzar, le ayudé a lavar y guardar la loza, ordenamos y nos fuimos al dormitorio, pasamos a lavarnos los dientes y nos acostamos, desnudos como de costumbre, inmediatamente ella se acurrucó a mi lado y de repente me preguntó, ¿por qué no estaba Eduardo?, andaba en la nieve con los niños respondí, ¡ahhh! así que estuvieron solos. Si porque tanta pregunta, que estás pensando, nada me dijo solo quería saber. O es que sientes celos de tu hermana. No de ninguna manera, todo lo contrario, confío plenamente en ella.
    
    Como ambos estábamos desnudos y el acordarme de lo de la mañana a través de la conversación que teníamos, se me empezó a parar el pico cosa que percató Verónica, lo tomó y comenzó a hacerle cariño, parece que se ha ...
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