-
Pasión fetichista
Fecha: 23/08/2026, Categorías: Fetichismo Autor: Fatmaster, Fuente: CuentoRelatos
... impregnado con su esencia me envolvió. La capucha amplificaba cada gemido suyo, reverberando como un eco oscuro mientras la lamía con devoción, guiado por sus manos enguantadas que apretaban mi nuca con firmeza, después con mi pene erecto a su máximo extensor, penetre a la señora J quien gemía de placer. No me había dado cuenta, pero Y entró en la habitación, su cuerpo envuelto en un traje de látex negro brillante que reflejaba la luz como un espejo oscuro. Llevaba una capucha de rostro entero de látex, con pequeños orificios para respirar, que moldeaba su rostro en una silueta anónima y sensual. Sus manos, cubiertas por guantes largos de cuero negro, sostenían un dildo que manipulaba con precisión, mientras sus ojos, apenas visibles tras la capucha, brillaban con deseo. Sus botas de plataforma, también de cuero, alcanzaban las rodillas y emitían un crujido rítmico al moverse. Cuando sentí su lengua explorando mi cuerpo, la textura de su capucha rozando mi piel añadió una capa de intensidad al momento. La combinación del látex de su traje, el cuero de sus guantes y botas, y la capucha que ocultaba su rostro me llevó a un éxtasis abrumador, de pronto sentí una lengua cálida explorando mi ano; por cuanto Y, quien, con una mezcla de sumisión y audacia. La combinación de sensaciones me llevó al límite, y exploté en un orgasmo avasallador que pareció detener el tiempo. Así comenzó una relación peculiar, marcada por encuentros cargados de fetichismo. En otro fin de ...
... semana que la viste la señora J, me mostro su armario secreto. Que era un templo del fetichismo. Allí, entre corsés de cuero relucientes y catsuits de látex, había una colección de capuchas de rostro entero: algunas de cuero suave con cremalleras plateadas, otras de látex brillante con detalles metálicos, todas diseñadas para transformar al portador en una figura de deseo absoluto. Al mirar mi asombro y deseo con una sonrisa pícara, me preguntó si quería probar algo de su colección, asentí. Me entregó una capucha de cuero negro, con orificios para los ojos y la boca, y al colocármela, el mundo se redujo a la sensación del cuero apretando mi rostro, el aroma embriagador y el sonido amortiguado de mi propia respiración. En dicha ocasión Y portaba guantes largos de charol que reflejaban la luz, tomó mis medidas con una cinta métrica, sus movimientos precisos y rituales. Luego, se arrodilló, su capucha de látex brillando bajo la luz tenue, y me ofreció una felación, mientras la señora J, enfundada en un catsuit rojo sangre y una capucha de rostro entero con tachuelas metálicas, observaba desde su sillón de cuero, golpeando rítmicamente una fusta contra una de sus botas. Semanas después, la señora J me sorprendió con un regalo: un traje completo de Heavy Rubber, que era una obra maestra: negro, reluciente, con botas integradas que subían hasta las rodillas y guantes ajustados que cubrían cada dedo. La capucha de rostro entero, con detalles metálicos y orificios mínimos, ...