1. Capítulo IX. Se trata de disfrutar


    Fecha: 24/08/2026, Categorías: Gays Autor: Jordi97, Fuente: TodoRelatos

    ... empezó a disolver.
    
    —Entonces, somos follamigos... pero con cariño —bromeó Iván, y ambos rieron—. Sin reglas, sin etiquetas.
    
    —Exacto —dijo Gabriel—. Solo tú y yo, compartiendo lo que queramos, cuando queramos.
    
    Iván se recostó en la silla, sintiendo que esa honestidad lo liberaba.
    
    —¿Y qué pasa cuando uno de los dos quiera algo más? —preguntó, con un dejo de inquietud—. ¿Hablaremos? ¿Nos aseguraremos de que no haya malentendidos?
    
    Gabriel asintió con seriedad.
    
    —Por supuesto —dijo—. La comunicación será nuestra base. Si alguno siente algo diferente o quiere cambiar la dinámica, hablamos. Sin dramas, sin juegos.
    
    —Eso me gusta —respondió Iván, más tranquilo—. No quiero esconderme ni hacer daño. Quiero que esto sea sano para los dos.
    
    —Y lo será —afirmó Gabriel—. Porque lo hacemos desde la honestidad y el respeto.
    
    El reloj avanzaba y la luz dorada de la tarde empezaba a ceder a la noche. Iván miró a Gabriel y pensó que, a pesar de la incertidumbre, estaba agradecido de tener a alguien con quien poder ser sincero sin miedo.
    
    —Gracias por entenderme —dijo—. Por ser paciente.
    
    —Gracias a ti por confiar —respondió Gabriel—. Eso ya dice mucho.
    
    Iván suspiró, con una mezcla de alivio y emoción.
    
    —Siento que puedo respirar un poco más tranquilo ahora —murmuró—. Que no tengo que fingir ser alguien que no soy.
    
    Gabriel apretó la mano de Iván una vez más.
    
    —Y aquí estaré, para cuando quieras seguir descubriendo quién eres, sin apuros.
    
    Iván sonrió y se ...
    ... levantó, listo para irse.
    
    —Entonces, quedamos así —dijo—. Nos vemos cuando queramos, sin presiones, disfrutando lo que venga.
    
    —Exacto —contestó Gabriel—. Y cuando llegue el momento, hablamos para ver qué sigue.
    
    Se dieron un abrazo sincero, cálido, y Iván salió a la calle con el corazón más ligero, sabiendo que, aunque no tenía todas las respuestas, no estaba solo.
    
    La conversación entre Iván y Gabriel terminó con una especie de acuerdo tácito, un pacto de honestidad y libertad que les daba espacio para respirar y explorar sin ataduras. Iván salió del bar con una mezcla de alivio y nervios, sintiendo que por primera vez había sido sincero consigo mismo y con alguien más. Ya no tenía que fingir ni presionarse para encajar en algo que no estaba listo para asumir.
    
    Pero mientras caminaba hacia su casa, con la brisa fresca de la noche acariciándole el rostro, una sensación nueva empezó a crecer dentro de él. Una necesidad de cambiar algo más en su vida, de moverse no solo emocionalmente, sino también físicamente. Recordó las tardes sedentarias que había pasado, las horas frente a la computadora, la inquietud contenida y el cansancio constante.
    
    “Quizás es hora de hacer algo diferente,” pensó Iván, sin saber aún qué tan transformador sería ese impulso.
    
    Al día siguiente, decidió inscribirse en un gimnasio cercano. Quería empezar a entrenar, a encontrar un ritmo nuevo que lo ayudara a ordenar no solo su cuerpo, sino también su mente. La primera clase fue una sorpresa ...
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