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Sorpresas en las páginas de contacto
Fecha: 25/08/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Birdie, Fuente: CuentoRelatos
¡Tienes un mail! decía mi pantalla. Que curiosos somos los hombres, no llevaba ni un mes apuntado en esa página de contactos y una mujer se había decidido a escribirme, pues vaya, después de todo ese tiempo y todos los mails que yo mandé sin respuesta no pude reprimirme en responder, lo primero que hice fue leer detenidamente su perfil y parecía muy seductor, ella era una mujer extrajera que vivía en España, más o menos de mi estatura y confesaba que con algunos kilitos, admito que eso me importó un pepino pues su castellano era fluido y las palabras que me dirigió muy atrayentes: “Hola, me llamo XiXi, me gusta como escribes en tu blog y creo que tú y yo tenemos que conocernos inmediatamente, no creas que esta impaciencia es porque me devora las ganas de conocerte, no, es por las ganas que vas a tener de volver a verme” Uff, vaya, como podría dejar pasar semejante envite, pues me puse manos al teclado y con mi lenguaje más meloso y zalamero la escribí unas notas tirando la casa por la ventana: “Hola, soy “Skapat” y creo que voy a hacer una locura, si, quiero conocerte, es más, tienes razón, tengo unas ganas locas de conocerte, dime como podemos vernos o ponernos en contacto, mi teléfono es 6…” Ya estaba el sedal lanzado, sólo faltaba que picase pero lo que yo no sabía que el que iba a picar no era el pez que yo pensaba. Ese mismo día recibí un correo que era todo misterio y que le daba más morbo al contacto. “Hola Skapat, mañana por la noche te espero en ...
... el hotel Las Alondras, habitación 111, debes llevar ropa interior femenina y me da lo mismo como la consigas, con unas medias negras y un tanga bonito es suficiente, debes saber que me gustan los hombres depilados, limpios y bien perfumados, te aseguro que no quedarás defraudado” Era temprano y miércoles por lo que encontrar lo que me pedía sería sencillo, sólo faltaba que la timidez en buscar esas prendas me impidiese comprarlas porque no se me antojaba fácil pero la cosa fue más sencilla de lo esperado y en un gran almacén ante la pasividad de las vendedoras pude elegir ciertas prendas que reunían las exigencias de mi desconocida y me fui a casa a esperar la noche del jueves. Ese día apenas pude dormir y con la excusa de ver a no sé qué cliente me marché antes para estar tal y como mi desconocida me pedía, la bodyground hizo su trabajo y me dejó bien peladito y una buena ducha y bien profunda me dejó listo para mi visita a la habitación 111. Me vestí con las prendas y sentí la suavidad de la seda y la elasticidad del elastán sorprendiéndome lo ajustada y bien que pensaba que me quedaba, me puse encima mi traje gris oscuro y una camisa blanca impoluta, una corbata granate que yo la decía la de la buena suerte y mis zapatos italianos. Tomé las llaves del coche y me conduje nervioso hasta el hotel, la zona de parking estaba medio vacía y pude aparcar sin problemas, los problemas eran que estaba nervioso como un flan pero la suerte ya estaba echada y eso que yo no era ...