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Sorpresas en las páginas de contacto
Fecha: 25/08/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Birdie, Fuente: CuentoRelatos
... Julio César. Me bajé y me encaminé a la recepción del hotel, con un buenas noches pasé directamente al ascensor y pulse instintivamente el 1 de la primera planta. Cuando se paró el ascensor se paró mi corazón se salía por mi boca pero conseguí sosegarme fijando mi vista en el cartel de las habitaciones, torcí a mano derecha y me dirigí al final del pasillo pues allí se encontraba la habitación en cuestión y llamé suavemente. Toc, toc. —Pasa, me dijo una suave femenina muy dulce, la habitación estaba medio a oscuras y no pude distinguirla bien, llevaba un antifaz de los que se usan en Venecia y sólo pude imaginar su esbelta figura. Su voz sin ser autoritaria era firme y continuó: —Échate en la cama boca arriba sin la ropa, sólo con la ropa interior puesta y cierra los ojos, no tengas miedo, no te voy a hacer nada malo. Solícito yo pasé y fui quitándome las prendas dejándolas sobre el gabán para que no se arrugara y me dispuse tal y como me dijo, un poco avergonzado me tapaba mi sexo con las piernas casi cerradas. —No seas tímida, dijo cambiándome el género, y agarra con tus manos el cabecero de la cama, antes de que me diese cuenta, unas cuerdas japonesas me tenían amarrado al cabecero y las piernas flexionadas dejando mi culete al aire. – La ropa interior te queda muy bien y tu piel huele tan bien, mmm—a lo que seguidamente soltó un cachete a mi culo en pompa. —Ahh, oye, me dijiste que no me harías daño. —No, no te voy a hacer daño, relájate y deja ...
... tu mente en blanco, vas a saber que se siente al otro lado de la barrera. No entendía nada y una mezcla de morbo, seducción y curiosidad me dejaron mudo. Se giró mi extraña desconocida y se colocó algo a la cintura, al estar tan oscuro no supe que era, pero ya lo sabría, vaya si lo sabría. Al estar a los pies de la cama y tapado por mis propias piernas no pude distinguir que hacía, pero si sentí que acariciaba mi sexo y mi culo, no era la primera vez que me hacían un masaje prostático, es más, con calma mis orgasmos cuando me lo hacían eran brutales y por eso no me asusté cuando empecé a sentir la crema lubricante que puso en mi ojete y colocándose entre mis piernas, se colocó mis pies en sus hombros y me susurró: —Ahora nenita, no te pongas tensa, relájate cielo. Apoyó la cabeza del dildo en mi ojete y empujó suavemente, una punzada de dolor me llegó hasta la columna y antes de que pudiera decir nada los muslos de mi desconocida descansaban en las mías y el dildo estaba completamente dentro de mí, se paró un instante para que me acostumbrara a las dimensiones del dildo que por el dolor por lo menos debía medir unos 17 centímetros de largo y unos 4 de diámetro, un suave ronroneo me descubrió que mi desconocida estaba siendo a su vez estimulada por semejante juguete, como si llevase un balín situado encima de su clítoris. Sus manos bajaron hasta mis muslos y asiéndolos con fuerza empezó un suave movimiento de mete y saca, el lubricante que había usado era algo ...