1. Don Luis y mi hermanita


    Fecha: 25/08/2026, Categorías: Hetero Sexo con Maduras Autor: relator15, Fuente: SexoSinTabues30

    ... partir de este momento, todos los días Julieta entraba al departamento de Don Luis por un par de horas, para luego salir, ir a comer conmigo a la casa, y volver al departamento de nuestro vecino.
    
    Para mí esto fue genial, ya que ya no tenía que preocuparme de mi hermana durante mis horas de juego, llegando incluso a olvidarme de la hora de la comida, aunque Julieta me recordaba, ya que ella salía del departamento e iba a decirme que fuéramos a comer.
    
    En una de mis sesiones de juego, mis amigos fueron llamados por sus mamás para ir a comer, por lo que me quedé solo, y a pesar de que aún no era nuestra hora de comida, decidí ir por Julieta para recalentar el guiso que nos había dejado mi mamá.
    
    Al llegar a la puerta de Don Luis, toqué para hacer salir a mi hermana, sin embargo, nadie respondió, por lo que seguí insistiendo durante un buen rato, hasta que por fin Don Luis me abrió. Me sorprendí mucho al verlo, ya que estaba en ropa interior, y tenía cara de somnolencia. Me volteó a ver y me dijo. – ¿Qué pasó?
    
    Yo. – Vine por Julieta para ir a comer.
    
    Don Luis. – Esta acostada en el cuarto. Pásate.
    
    Yo me pase, la verdad no entendía que estaba sucediendo. Cuando entre al cuarto, note un olor muy extraño, como a pescado, y fue justo cuando vi a mi hermanita acostada bocabajo, completamente desnuda y con las piernas abiertas. Pude notar que su vagina estaba roja y de ella brotaba algo blanco y espeso, como yogurt.
    
    Don Luis. – Es que estábamos jugando y nos dio ...
    ... sueño, y como aquí hace mucho calor, pues nos quitamos la ropa para estar más a gusto.
    
    Después de eso se dirigió a Julieta, y se agacho para despertarla, mientras hacía esto, vi como con su mano izquierda agarraba una de las nalgas de mi hermanita. Julieta respondió a sus caricias y le pregunto que si ya era de comer. Don Luis le dijo que si, que tenía que vestirse, y que la esperaba para seguir jugando al rato.
    
    Yo salí del cuarto y esperé por mi hermana. Tras un rato al fin salió, por lo que nos dirigimos a nuestro departamento a comer. Mientras comíamos no me podía sacar de la mente la imagen que acababa de ver, lo que me llevó a preguntarle a Julieta sobre lo que le salía de su colita.
    
    Yo. – ¿Qué es esa cosa que está saliendo de tu colita?
    
    Julieta. – Es la lechita especial de Don Luis. Dice que solo las niñas como yo pueden tenerla.
    
    Yo. – ¿y a qué estaban jugando?
    
    Julieta. – A las cosquillas.
    
    Yo. – ¿Y te gusta?
    
    Julieta. – Al principio me dolía un poco, pero ahora ya no. Pero no les vayas a decir a mis papás.
    
    Yo. – Ya sé, yo tampoco quiero que me regañen por no cuidarte. – Tras decir esto, seguí comiendo, sin embargo, no se esfumó de mi cabeza aquella imagen de la “lechita de Don Luis” saliendo de su colita, por lo que le dije a mi hermanita.
    
    Yo. – Quiero ver cómo es la lechita de Don Luis.
    
    Julieta. – No quiero.
    
    Yo. – Si no me la enseñas le voy a decir a mis papás, no me importa si a mí también me regañan.
    
    Julieta. – No, no les digas. Te la ...