1. Una herencia familiar muy complicada XIII


    Fecha: 25/08/2026, Categorías: Incesto Autor: Viejo Intrepido, Fuente: TodoRelatos

    ... de voz ínfimo – Joder, yo haciendo el mono por la fachada y estas cabronas ya habían alcanzado anoche nuestro objetivo. Pero lo primero que voy a hacer es darle un mordisco en el culo a la primera que pille.
    
    Sin vacilar se dirigió a la cama, donde dormía plácidamente Apolo, ya que poco a poco se podía distinguir más claramente a medida que sus ojos se habituaban a la penumbra, sobre todo por la blancura de las sábanas. Se apoyo con cautela en la parte baja de la cama y empezó a olisquear como si fuese un perro de presa, cuando percibió unos efluvios que ya conocía pues eran sin ninguna duda de las gemelas, pero a la vez había otro que no reconocía como algo cotidiano, y por lo tanto dedujo que efectivamente eran tres las que habían estado en aquella cama, pero que la tercera no era Ate, como había supuesto Afro. Se volvió junto a las otras y las dijo:
    
    -Efectivamente han sido las gemelas y otra más, pero la tercera no sé quién pudo ser.
    
    -Coño, ¿y lo sabes solo con olfatear? – pregunto asombrada Tere – Es alucinante.
    
    -Es que Arte tiene memoria fotográfica, tanto visual como olfativa, y puede que hasta de oído. – dijo Afro - ¿Y quién puedo ser la otra?
    
    -Pues sería Helena, - dedujo Li – ¿No dijeron anoche que ellas dos querían darle las buenas noches con la morenaza?
    
    -Pues si anoche estuvieron de juerga, este no se estará enterando de nada, pero vamos a hacer que se despierte feliz y eufórico. – y de nuevo Arte planifico un plan de ataque alternativo – Yo le voy ...
    ... a comer el coño a Tere y a Li, y que Afro que lo está deseando desde hace horas, que le coma la polla a Apolo. Veréis que festival de gemidos vamos a montar.
    
    Los cuchicheos, aunque eran realmente unos susurros, hicieron que Apolo empezase a despertarse sin terminar de ubicar donde se encontraba, cuando de pronto noto que alguien se acercaba entre sus piernas y sin darle tiempo a reaccionar, bajaba de golpe la sabana, y simultáneamente una lengua voraz le daba un lametón tremendo en mitad de su glande haciendo que se estremeciera tanto por el susto como por el placer, a partes iguales, pero incapaz de reaccionar. Lo mismo acababa de ocurrir con las otras tres, pues tras desnudarse y acostarse sobre aquella inmensa cama, tanto Li como Teresa notaron que sus chochetes acogían gozosos las caricias babosas de una lengua juguetona, sin ni siquiera ser capaces de hacer otra cosa que abandonarse al placer, a la vez que suspiraban profundamente.
    
    Otra historia era lo que ocurría con Apolo, pues nada más acercarse Afro a la entrepierna de su hermano y apartar la sabana, noto que tenía una erección mañanera de consideración, y sin pensárselo dos veces se desnudó completamente y tras darle un tremendo lametón en su prepucio, se subió sobre él, empezando a cabalgarlo con un galope descontrolado que hizo que la cama empezase a rebotar y con ella los cinco personajes que la ocupaban.
    
    Durante más de un cuarto de hora, Afrodita cabalgo a Apolo como una posesa, ante la total pasividad ...
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