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Una pampeana se fue y otra llega: Pato - 2
Fecha: 28/08/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: El Negro, Fuente: TodoRelatos
... tarde anterior, los besos fueron más intensos y ella se mostraba más lanzada. Les recuerdo que en los 80, no había celulares, si tenías suerte podías tener una compu que se conectaba a internet por vía telefónica. ¿A qué viene esto? Cuando llegué a casa después de trabajar, me conecté y tenía dos mensajes de Pato por MSN. “¿Mañana estás libre? Contestame cuando llegues, voy a estar esperando” decía el primero de los mensajes. El segundo era mucho más explícito “Estoy hirviendo, camino por las paredes. Sos vos o busco otro”. Era más que obvio que no podía desaprovechar la oportunidad, pero no tenía descanso laboral al día siguiente, solo disponía de tiempo después del almuerzo y sabía cómo se ponía Pato cuando estaba a full. Se me ocurrió una idea y viendo que ella seguía en línea le escribí. Yo: “Pato, voy a mediodía ¿en el departamento o en otro lado?” Ella: “¿a mediodía? Acá no, hay mucho movimiento” Yo: “no tengo franco mañana, trabajo” Ella: “¿por qué no desde la mañana? Vamos a algún lado” Yo: “vamos a un telo, sabes los dos más conocidos están dentro de la ciudad, pueden vernos” Ella: “yo me hago cargo de buscar, hay uno a unos 15 kilómetros, en la ruta. Vení tipo 9, si para las 10 no llegaste, perdiste” Yo: “ok, voy” Ella: “revisa el mail, te mandé algo. Besos” Cortó la comunicación, cerré la aplicación, abrí el mail y miré el contenido: había una foto de una concha depilada y muy brillante, producto de la excitación. Apagué la compu ...
... y me fui a la ducha; en otro momento me hubiera matado a pajas con esa foto, pero quería guardarle toda la leche. Al salir preparé la mochila con la ropa de laburo y dejé listo todo para cambiarme cuando me levantara. Me costó dormirme, porque imaginé mil cosas que podía llegar a hacer con ella al otro día, hasta que no pude más y caí rendido. Sonó el despertador y me desperté sobresaltado, me cambié de ropas y tomé la mochila, pasé por el negocio de mi madre, me despedí y salí rumbo al auto. Eran las 9:10 cuando estaba llegando al departamento de Pato y la vi, esperándome en la puerta. Extrañamente, era la primera vez que la veía con pollera, corta a medio muslo, camisa oscura y sandalias bajas. Me detuve en el primer lugar disponible y ella subió al auto, me dio un beso corto y disparó “vamos, yo te guío, es por la zona de la rural”. Salimos del centro y me fui alejando rumbo a la rural, pasamos unos 2 kilómetros y había un camino de tierra amplio, casi una avenida, donde abundaban las casaquintas con amplios terrenos y al finalizar la calle una construcción de buenas dimensiones con un frente alto de ladrillos y dos portones: uno de ingreso con un recodo y otro de salida bloqueada con una barrera; un cartel que decía El Recreo. Pato: es ahí, dale entremos. Pasamos el portón de ingreso, hicimos el recodo y nos detuvo otra barrera, Pato bajó el vidrio y le indicó el nombre de la reserva. “Apart número 3, se abona al salir, pidan lo que deseen que está todo ...