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Esposa pudorosa (2): Hermosa
Fecha: 29/08/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Lobo Amarok, Fuente: CuentoRelatos
... erección ante los ojos atónitos de ambos. Sus dedos se envolvieron alrededor de sí mismo, sin vergüenza alguna, mientras los observaba, acariciaba su propia fuerza luchando por ser también dominada. —Ay Dios… —gimió Vanesa, sintiendo cómo la situación la incendiaba por completo. Manuel se acercó a ellos. La besó con fiereza, atrapando sus labios con los suyos, su lengua invadiéndola con hambre, mientras Esteban seguía dentro de ella, aumentando el ritmo, más rápido, más profundo, más intenso. La combinación de las dos bocas, de las manos de Manuel recorriéndola mientras Esteban la llenaba de su grosor la hizo perder la poca vergüenza que le quedaba. Con la mirada oscurecida por el deseo, Manuel se arrodilló frente a ella, entre sus piernas abiertas. Bajó la cabeza y hundió la lengua en su centro, lamiendo sus pliegues con un hambre casi animal, mientras su amigo seguía embistiendo a su querida esposa quien se miraba más bella, más sensual —sexy, ¡siempre diosa seductora! El placer la hizo gritar. Su cuerpo se sacudió violentamente entre ellos, atrapada en un clímax desbordante. El roce de la lengua de su esposo y el empuje firme del cuerpo de su amante la llevaban al límite, hasta ...
... que sintió que se deshacía, estremeciéndose con un orgasmo tan intenso que su visión se nubló por varios segundos. Los tres quedaron jadeando, temblorosos… sin decir nada, Manuel la besó con pasión, atrapando su labio inferior entre los dientes, mientras Esteban la acariciaba lentamente la espalda, los hombros, y sus bellas nalgas sin salir aún de ella eyaculaba lo poco que faltaba. —¿Desde cuándo…? —preguntó Esteban con la voz ronca. Manuel sonrió de forma oscura. —Desde siempre. Siempre he tenido esta fantasía de verlos así, en mi casa follando. Vanesa le devolvió la sonrisa. Su cuerpo aún ardía, sus piernas temblaban, pero lo miró con una chispa de travesura. —Entonces, quédate un poco más… —susurró, con un brillo de lujuria en los ojos. Manuel y su amigo intercambiaron una mirada cargada de deseo… y sin dudarlo, se lanzaron sobre ella de nuevo. Vanesa apenas podía recuperar el aliento. Su cuerpo aún temblaba con los resquicios del orgasmo que la había sacudido entre las manos de su esposo y su amante. El sudor perlaba su piel, mezclándose con la humedad de los labios y las lenguas que la habían devorado segundos atrás. Sus piernas estaban abiertas… Continuará. MA