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Diana del poder -6: Agente Diana activada
Fecha: 30/08/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: Toral6, Fuente: TodoRelatos
... real, no una creación artificial de La Mazmorra de las que desaparecían al morir como si fuesen hologramas? Y según le informaron, por lo que sabía Hispania, la licantropía no tenía cura. “Eso complica más las cosas”, pensó al leer los detalles de su misión. El bosque se estaba espesando. El sol estaba bajo y arrojaba destellos anaranjados en el horizonte. Las huellas de su presa eran vez más frescas, hasta que vio el humo de la hoguera. Sonrió satisfecha: no vio un monstruo, no vio un gran huargo, solo vio a un hombre cortando leña con una camisa de cuadros y pantalones vaqueros, pura moda terrestre que indicaba que le daba igual lo que pensara cualquier Adinamariense. —Por fin —susurró mientras el hombre paraba para observarla. Se enjugó el sudor de la frente. Su mirada era hosca y alerta. Pensó en cómo empezaría su informe: Rastreó y encontró al hombre lobo, el antiguo agente terrestre desertor, viviendo como un ermitaño: Vestía con harapos marrones y grises, talando madera junto a una pequeña choza hecha por él mismo. Tenía larga barba desaliñada y camisa de cuadros. —Hola, señor… —¿Quién te envía? Ella sonrió y alzó las manos. Se quitó el guante para mostrar su nivel. —Es fácil de falsificar. Aferró más fuertemente su hacha, pero al menos no la alzó contra ella. “No es un comienzo malo del todo”, pensó animadamente. Diana habló con él y trató de convencerlo de volver a la Tierra, “para un último trabajo para el que era imprescindible”, pero ...
... no picó el anzuelo. —¿Encargar un último trabajo al agente oculto que ha empezado una nueva vida anónima en los bosques? ¿Cuántas películas hay con esa trama? ¿Me tomas por imbécil? ¡Tu gente quiere matarme! “Sabía que esa orden no funcionaría”, pensó Diana. —Tranquilo, señor Lobo… —Qué graciosa. —Yo misma acabo de descubrir dónde te escondes, ellos no saben nada. —¡Que así siga siendo! —¿Acaso alguien te persigue? —¡Tú! —Sí, ya, bueno, no; aparte de lo obvio, ¿a que no ha venido ningún asesino? —¡Alguien tenía que ser el primero! —exclamó alzando su hacha de doble hoja con las dos manos. Ella retrocedió. —Eh, calma, calma. Piensa: Si nadie ha pagado a los cazadores de monstruos locales, es porque… —Porque no me conocen. Solo aparecieron dos cadáveres un día, pero aunque me los comí a medias… tengo pesadillas donde lo recuerdo… era zona de lobos y carroñeros. Por ahora me he librado, pero no durará mucho si sigo entre personas. Nunca volveré a la civilización. No puede pasar de nuevo. Y ahora, por favor, déjame solo. Diana suspiró al ver cómo bajaba el hacha. Negó con la cabeza y bebió de su cantimplora. —Hispania me envían a recuperarte, señor Lobo. Vuelve a casa conmigo. Curaremos tu maldición. —Qué graciosa. No, eres solo una mensajera. Vienes a pedirme que vuelva, y mi respuesta es “No”. Vete. —Como quieras. Pero sé que en cuanto me marche, te irás de aquí —dijo poniéndose la capucha. —Si no lo hago, los tuyos me darán ...